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La Opinión de Zamora

Carmen Ferreras

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Carmen Ferreras

Mala imagen

Perpetuarse en la foto no es lo mejor, el personal no es tonto

A estas alturas del rifirrafe, más que mala, la imagen que están dando en un sector que debería constituir un ejemplo, no puede ser peor. No digo que sea la comidilla, pero casi. No se puede acceder a una institución, la que sea, tomándola por un cortijo y creyendo que en ella, con ella, y de ella, el mandamás de turno puede hacer lo que le venga en gana. No. Las formas son las formas. Qué ganas de polemizar y estar en boca de todos. Y es que una vez que las lenguas salen a pasear, se orean cantidad de trapos sucios que deberían lavarse y tenderse en casa.

Me repatea que estemos levantando constantemente el índice acusador para señalar a los políticos para, constantemente, afearles sus conductas cuando no son las mejores, y nos callemos cuando del empresariado, venga de donde venga, se trata. Como si por esos lares hubiera mucho que agradecer a quienes solo han vendido humo y canto de sirenas. A la hora de la verdad, no ha habido nada de todo lo blasonado, de todo lo apuntado, de todo lo dicho, de todo lo prometido. Alguna que otra cosica, pero nada del otro mundo.

Si tiramos de hemeroteca a lo mejor el personal se sonroja. Aunque aquí no se sonroja ni el más tímido. Una vez que se toca poltrona, nadie quiere abandonar

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Si tiramos de hemeroteca a lo mejor el personal se sonroja. Aunque aquí no se sonroja ni el más tímido. Una vez que se toca poltrona, nadie quiere abandonar. Todos venden unas excelencias inexistentes, todos quieren permanecer, nadie quiere, después de haber cumplido, despedirse con todos los honores. Creo que es porque no se cumple convenientemente. Y si el de enfrente molesta, y se tienen que tirar del pelo, metaforicamente hablando, se tiran. A lo mejor, luego, tan amigos. Pero la procesión va por dentro, concretamente por el estómago y la lengua. Las lenguas no paran estos días.

Lo que está ocurriendo no es bueno para Zamora. Es un borrón, que no va a tener cuenta nueva, en sus expedientes. Todo el mundo puede acceder a todo en función de la pasta gansa de que disponga o del apellido o del número de amigos interesados. Y eso no debería ser así. Deben acceder los mejores, los más cualificados, los convenientemente preparados, los mejor relacionados, los que tengan ganas y capacidad para realizar un trabajo bien hecho, los que saben ser y estar. Luego, ya se verá lo de permanecer. Tampoco hay que perpetuarse en los cargos, ¡coñe!

Perpetuarse en la foto de papel o en la imagen peripatética no es lo mejor porque el personal no es tonto. Deberían cuidar un poco más su imagen que, de momento, es mala, tirando a muy mala.

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