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La Opinión de Zamora

Carmen Ferreras

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Carmen Ferreras

Sin alcohol en los bares

La escandalera sobre la “sugerencia” del Ministerio de Sanidad

Vino y tapas en un bar. FELMAR

Sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, el Ministerio de Sanidad recomendó eliminar el alcohol de los menús del día de bares y restaurantes que lo ofrecían “por defecto”. La sugerencia, el mandato o llámelo usted como quiera formaba parte de uno de los objetivos que integran la Estrategia en Salud Cardiovascular del Sistema Nacional de Salud en el que están representadas todas las comunidades. Cuan poco duró la sugerencia. La escandalera, liderada por la hostelería patria, ha sido de tal magnitud, que el Ministerio se ha visto obligado a dar marcha atrás.

En rechazar el borrador del proyecto han estado de acuerdo, mire por donde, algunas comunidades y ciudades autónomas, tanto del PP como del PSOE, que han pedido a Sanidad la eliminación de una ‘coletilla’ que, si se me permite, traía ‘cola’. La susodicha estaba enmarcada en la sugerencia que decía así: «Colaborar con establecimientos de restauración para promover la dieta mediterránea como modelo de alimentación cardiosaludable -sin incluir en ella el consumo de alcohol-».Privar al personal de la ‘birra’ de cada día, de la copita de vino y de algún que otro bebedizo sobre todo nocturno es un pecado capital que atenta contra las costumbres del español medio.

Privar al personal de la ‘birra’ de cada día, de la copita de vino y de algún que otro bebedizo sobre todo nocturno es un pecado capital que atenta contra las costumbres del español medio

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Lo malo es cuando la ‘birra’ y la copa de vino se multiplican. Hay que apelar al consumo responsable. Lo que ocurre es que, en materia de alcohol, la responsabilidad de algunos y algunas deja mucho que desear. Toda la vida he oído decir que el consumo moderado de alcohol, referido al vino, es cardiosaludable. Ahora resulta que ya no. Todo tiene que ver con la cantidad ingerida. Si nos ponemos morados a vino o cerveza, la cosa se complica, desde luego. El vino forma parte de la dieta mediterránea a la que apela el Ministerio, pero con prudencia, claro.

Nada más refrescante que una cervecita bien fría en cualquier terracita de Zamora, ahora que va a subir el mercurio. Si a los españoles nos quitan la tapa y la caña, entiendo que se puede armar una gorda. Más que por una subida de impuestos. Estamos en la cresta de la ola en ese sentido y aguantando. Por lo que no se ha pasado es por la propuesta ministerial. A los españoles no nos pueden tocar nuestras costumbres y tradiciones mejores. Ni obligatoriedad, ni consejo, ni sugerencia. El vino y la cervecita se quedan en el menú de los bares.

Es verdad que las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en España, así como una de las principales causas de ingreso hospitalario. Permítaseme decir que no creo que el vino y la cerveza sean parte del problema.

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