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La Opinión de Zamora

Carmen Ferreras

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Carmen Ferreras

La mano tendida de Feijóo

El presidente del Gobierno pone sordina a las propuestas del PP

EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ (I), RECIBE AL PRESIDENTE NACIONAL DEL PP, ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO (D), EN LA MONCLOA DAVID CASTRO

Con Pegasus sobrevolando la estabilidad del Gobierno, Alberto Núñez Feijóo sigue tendiendo su mano a Sánchez y por lo tanto al PSOE, para, entre otras cosas, evitar los sobresaltos que con sus declaraciones y actuaciones provocan en el Ejecutivo sus aliados y socios parlamentarios. No me extraña que ministros y dirigentes territoriales hayan abierto el debate sobre la conveniencia de revisar la estrategia de alianzas. Los socios de Sánchez no son fiables, ni deseables. Debería plantearse no sólo un cambio de actitud, también debería dar un golpe de timón que le aparte del radicalismo y el independentismo. El PSOE es un partido de Estado, ¿qué hace con Bildu, Unidas Podemos, Esquerra y demás?

Si las voces más moderadas del Consejo de Ministros y del propio partido que lo sustenta apuestan por la conveniencia de coger la mano tendida del líder gallego y responder ante la opinión pública con algún acuerdo puntual, ¿a qué espera Sánchez? La situación le va a pasar factura y puede que dinamite la legislatura que el presidente del Gobierno quiere alargar hasta el final, a pesar de los dolores de cabeza que a buen seguro le proporcionan las acusaciones de estos, las declaraciones de los otros y las actitudes de los de más allá.

Sánchez es muy suyo y prefiere agarrarse a ese clavo ardiendo negándose a hacer concesiones al pacto con el principal partido de la oposición

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De momento, el presidente del Gobierno pone sordina a las propuestas del presidente Popular con viejos y conocidos eslóganes que los socialistas utilizaron en otras elecciones para combatir a la derecha. Sólo que ahora su eficacia no va a ser la misma. Tengo para mí que el manido recurso sobre el presunto peligro que representa Vox y el discurso de que PP es igual a corrupción, ya no cuela entre la ciudadanía, tiene escaso recorrido en el actual contexto político y económico que da la razón a Feijóo.

Sánchez es muy suyo y prefiere agarrarse a ese clavo ardiendo negándose a hacer concesiones al pacto con el principal partido de la oposición. Se equivoca de medio a medio. Nuñez Feijóo no es Casado, no es un radical, no es un corrupto, su mano tendida no es de carácter volátil. El presidente del Ejecutivo patrio debería escuchar al líder popular cuya ofensiva económica es el primer paso de una estrategia con la que el presidente gallego pretende centrar la batalla política en el campo de la gestión. Una asignatura que el ejecutivo de Sánchez tiene pendiente.

Digan lo que digan, en el PSOE no las tienen todas consigo. Los moderados no quieren acabar como Anne Hidalgo en París. De su presidente depende. Lo tiene fácil. Que se deje de triunfalismos y asuma la realidad, haciendo camino al andar sobre seguro.

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