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Carmen Ferreras

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“Supervaguada escandinava”

Los termómetros podrían llegar a desplomarse hasta 15 grados

NEVADA VISTA DE LOS TEJADOS DE ZAMORA

De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), las concentraciones sin precedentes de gases de efecto invernadero en la atmósfera y el calor acumulado conexo han empujado al planeta a un territorio desconocido, lo que trae aparejadas repercusiones de gran alcance para las generaciones actuales y futuras. El planeta está cambiando delante de nuestros ojos y no nos estamos enterando de lo que sucede.

Los fenómenos extremos son la nueva normalidad. Existen cada vez más pruebas científicas que indican que algunos de estos fenómenos llevan el sello del cambio climático causado por las actividades humanas. No sé si lo que meteorológicamente va a suceder con la entrada de abril tiene que ver o no con las actividades humanas, lo cierto es que a tenor de lo que dicen los mapas, abril no va a entrar con buen pie en el calendario de este año. Además, no vendrá solo. En lugar de hacerse acompañar de temperaturas propias de la primavera, de sol y de calorcito, lo hará de la mano de una ola de frío polar que dejará una bajada brusca de temperaturas impropias de esta época del año. Sobre todo después de haber vivido una primavera adelantada.

Hay que estar preparados porque los termómetros podrían llegar a desplomarse hasta 15 grados en algunas zonas de la península

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Vamos a volver al abrigo y a los jerséis de lana. La culpa es de una “supervaguada escandinava” que trae consigo frío, heladas nocturnas y nieve en cotas relativamente bajas. De Escandinavia, además de buen salmón y buenos arenques, en lo tocante a la meteorología sólo puede venir lo que nos anuncian los mapas por boca de los meteorólogos.

Hay que estar preparados porque los termómetros podrían llegar a desplomarse hasta 15 grados en algunas zonas de la península. Los archipiélagos también van a sufrir las consecuencias de este fenómeno en concreto. Conocíamos, y no precisamente de lejos, las vaguadas, fenómeno que provoca nubes que se desarrollan de modo vertical y precipitaciones. Lo que da un poco de miedo es que esta que tenemos encima es una supervaguada. Deseo de corazón que tenga un recorrido corto, un tiempo limitado y que nos deje disfrutar a los del norte y a los del sur, a los del este y a los del oeste, de una espléndida Semana Santa. Llevamos dos años de retraso. Nos toca de nuevo vivirla, disfrutarla, sentirla.

La atmósfera sigue batiendo récords y sorprendiéndonos. No hay que desesperar porque puede que la fría situación, con las mínimas bajo cero, que se nos viene encima remita a partir del próximo domingo y aunque las mínimas continúen bajas, las máximas serán primaverales. Todo depende de las ganas de fastidiar que tenga la supervaguada escandinava que ya nos visita con todo su séquito.

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