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La Opinión de Zamora

Luis Miguel de Dios

Buena jera

Luis Miguel de Dios

Morir con salud

Cada vez más problemas sanitarios y cada vez explicaciones más torpes e increíbles

MANIFESTANTES EN DEFENSA DE LA SANIDAD PUBLICA FRENTE AL CONSULTORIO MEDICO

“Vezdemarbán”, sin médicos morimos”, podía leerse en una gran pancarta desplegada en una concentración de protesta el jueves en Toro. Mensaje escueto y contundente como muchos de los que se vieron ayer en la manifestación regional llevada a cabo en Valladolid ante las Cortes de Castilla y León; como los que se lanzan semana tras semana en numerosas localidades zamoranas y de otras provincias.

La gente, sobre todo la del medio rural, está muy harta de tener que aguantar mes tras mes, año tras año, escasez de médicos y enfermeras, cierres de consultorios, consultas telefónicas, sobrecargas inhumanas en el trabajo de los sanitarios… Y de soportar excusas y palabrería vana de la administración competente en este tema, es decir de la Junta. La más recurrente es que “no hay médicos”. Y la frase nos la repiten por activa, pasiva y perifrástica: “no hay médicos, no encontramos médicos”. Y con eso parecen darse por satisfechos. No hay médicos, así que yo me lavo las manos y sigo a lo mío, que parece que no es solucionar problemas, sino taparlos. Ya lo escribió Jorge Luis Borges: “No les importa que haya pobres; les importa que se vean”. Cambien “pobres” por “enfermos” y ya está.

¿Por qué el problema está más agudizado en Zamora que en otras provincias?, ¿cómo es posible que falten ocho médicos, ocho, en Toro y que escaseen hasta la desesperación en Aliste, Sanabria, Sayago, Tierra de Campos?

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El periodista Enrique Vázquez solía usar una frase entre cínica e irónica: “Tengo para ti malas noticias, pero excelentes explicaciones”. En estos casos, las noticias sí son malas-“no hay médicos”-; sin embargo, las explicaciones distan mucho de ser excelentes. Quienes las dan (consejeros, directores generales, gerentes, delegada de la Junta) ni tienen la labia y la oratoria de don Enrique ni cuentan con argumentos suficientes para convencer a sus interlocutores. ¿Cuántos años llevan los mismos dirigiendo la Sanidad en Castilla y León? Creo que gobernaba Juan José Lucas aquí y José María Aznar en Madrid cuando nos traspasaron las competencias sanitarias, lo que permitió a las autoridades regionales sacar pecho y tomar decisiones. La primera, nombrar a los suyos para ocupar los puestos que antes dependían del Insalud. Podría gobernar el PSOE en la Moncloa, pero en la Sanidad castellano-leonesa ya mandaba el PP.

Han pasado más de 20 años y, a juzgar por ciertas declaraciones, parece que es ahora cuando se dan cuenta de que faltan médicos, de que, a corto plazo, se van a jubilar muchos, de que hay deficiencias gravísimas en los pueblos, de que crecen las listas de espera…¿Qué han hecho en estos veintitantos años?, ¿qué estudios, qué análisis, qué previsiones?, ¿qué soluciones se han intentado, si es que se ha intentado alguna? Alcaldes de la zona de Villalpando dicen que, en su última reunión, la delegada de la Junta, Clara San Damián, les aseguró que “dinero hay”, pero, ¡oh, novedad”, no “hay médicos”. Los alcaldes del PP, según contaron, se confortaron con tan “excelentes explicaciones”. Los del PSOE, no. Pidieron soluciones y no meras disculpas. Y uno de ellos fue muy claro: “Si hay dinero, que se lo gasten y no nos dejen sin médicos”.

Ante esta situación, hay muchas preguntas que hacerse: ¿por qué el problema está más agudizado en Zamora que en otras provincias?, ¿cómo es posible que falten ocho médicos, ocho, en Toro y que escaseen hasta la desesperación en Aliste, Sanabria, Sayago, Tierra de Campos?, ¿nadie se dio cuenta antes de que esto podía pasar?, ¿o se dieron cuenta y no protestaron para no enfadar a los superiores y así mantener el cargo sin peligro a la vista?, ¿era más importante el puesto que la salud de la población?. Misterios de la existencia.

Jerónimo Cantuche, uno de los grandes defensores de la Sanidad Pública, se preguntaba hace poco cómo era posible que faltaran ocho médicos en Toro y ninguno, por ejemplo, a solo 30 kilómetros, en Tordesillas. Y se respondía: “Porque Tordesillas está en Valladolid y ahí la gerencia ha sido previsora, se ha movido; en Zamora llevamos tiempo y tiempo viendo venir el problema, arrastrándolo, pero nada de nada”. Y encima, añado yo, llevamos ya tres meses sin gobierno, con uno en funciones y, por tanto, sin tomar las decisiones que habría que tomar. Verónica Casado y su Plan Aliste ya son historia. Lo que no sabemos es qué será el presente ni el futuro. Mañueco y Vox no acaban de ponerse de acuerdo en el reparto de sillones. ¿Quién se quedará con Sanidad?

Le oí decir a un hombre de El Pego, labrador, campechano, buena gente que, en esta vida, lo importante es morir con salud. Parece que nuestras ilustrísimas autoridades van, sin proponérselo, por esa vía. Nos permitirán morir con salud, es decir que va todo muy bien, pero, ¡mecachis!, no hay médicos y ellos, claro no pueden hacer nada, solo ayudarnos a morir con salud, como debe ser, como pedía el señor Manuel.

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