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La Opinión de Zamora

Cristina García Casado.

Los telares de Cris

Cristina García Casado

Feliz 1995

Programas que recuerdan a las revistas de “adelgaza en dos semanas” con las que crecimos

Esperanza Aguirre, Mala Rodríguez, Carolina Iglesias, Luz Sánchez-Mellado y -la presentadora- Mamen Mendizábal.

Una exministra, una cantante, una cómica y dos periodistas comparten mesa en horario de máxima audiencia y el guion nos lleva por 50 minutos y 39 segundos de conversación sobre celulitis, cirugía estética, tallas y otras esclavitudes. El programa se titula “libres”.

Ocurrió este jueves. A cuatro mujeres con mucho que contar las pusieron a hablar de cuerpos. Esperanza Aguirre, Mala Rodríguez, Carolina Iglesias, Luz Sánchez-Mellado y -la presentadora- Mamen Mendizábal conversaron durante casi una hora y los titulares que salieron al día siguiente iban de “complejo físico” y “retoque estético” porque por ahí discurrió el debate.

Después de verlo, una vez por curiosidad y otra para escribir esta columna, me queda la misma sensación que tras hojear las revistas de “consigue el cuerpo perfecto para el verano” con las que crecimos. Sobre todo, tristeza

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Después de verlo, una vez por curiosidad y otra para escribir esta columna, me queda la misma sensación que tras hojear las revistas de “consigue el cuerpo perfecto para el verano” con las que crecimos. Sobre todo, tristeza.

La presentadora les preguntó qué tallan usan y les apremió a responder como si esa impertinencia fuera una valentía y no una soberana estupidez. También estableció el límite del bien y el mal: “¿Qué habéis hecho por entrar en una 38?”

Lo que el programa decía querer denunciar, que a las mujeres se las juzga más por su físico, terminó siendo lo que pasó en esos cincuenta minutos largos. Hay un momento en el que Mala Rodríguez dice que ella tiene celulitis y Luz Sánchez-Mellado se pone a buscar en su Instagram para ver si eso es verdad. Esperanza Aguirre, una señora de 70 años que ha sido ministra y presidenta del Senado, contó que estuvo años sin ir a la playa para que su celulitis no saliera en las revistas. Sobre todo, tristeza.

Lo que el programa decía querer denunciar, que a las mujeres se las juzga más por su físico, terminó siendo lo que pasó en esos cincuenta minutos largos

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Carolina Iglesias, la única menor de 30 años en esa mesa, tuvo que aguantar que Esperanza Aguirre la saludara con un “no me esperaba que fueras…así” y que después Luz Sánchez-Mellado alabara que su generación “va como quiere, con sus cuerpos diversos” en contraposición a las anteriores que “tenían que ser la mejor versión de sí mismas”. La cómica tuvo que explicarles que eso no es la mejor versión de una misma, sino lo que la sociedad impone. Un cuadro todo.

Muchas personas en Twitter decían “menos mal que está Carolina” porque la única esperanza que deja ese programa es pensar que la persona más joven, la representante oficial del futuro en esa mesa, tiene clarísimo lo que sí significa avanzar: educar a los hombres en el feminismo y dejar de aterrorizar a las mujeres desde niñas midiéndolas por su cuerpo.

Un verso de la cantante argentina Miss Bolivia dice “que el audio pegue con el video y que la acción pegue con el discurso” y todo eso no pasó en este programa. En los minutos finales, Carolina Iglesias dijo un ¡Feliz 1995! que no sonaba al azar. Llevábamos 50 minutos y 39 segundos en ese año.

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