Muy a mi pesar, me cuesta ver de qué modo las elecciones convocadas por el presidente, ahora en funciones, de nuestra comunidad autónoma señor Mañueco, son beneficiosas, de alguna manera, a los ciudadanos de la misma. Mientras la gente está alarmada por la virulencia con que se extiende la última variante del COVID, por preservar a sus hijos del contagio ahora que han vuelto a los colegios, por los temas prosaicos de cada día, cómo llegar a fin de mes, cuándo más necesitamos una respuesta política, el señor presidente, sin saber por qué se coge un berrinche, disuelve las Cortes y nos pide que volvamos a las urnas. Sencillamente, me parece un error estratégico porque su capacidad de persuasión se ha deteriorado mucho últimamente y fundamentalmente porque necesitamos el dinero de las elecciones para cubrir otras necesidades más perentorias, como por ejemplo, cubrir las vacantes de médicos en la comunidad.

Me he puesto a escribir este artículo porque un miembro de una plataforma de la comarca de Sayago, que reivindica la apertura de los consultorios médicos en las mismas condiciones que existían antes de la pandemia, acaba de llamarme para informarme de la situación de alarma sanitaria que hay en la comarca. No es necesario, le he dicho, yo he estado el pasado verano muchas veces en Bermillo para apoyar vuestras peticiones porque vivo en la comarca.

Todavía tenemos que enseñar a nuestros jóvenes lo difícil que es pelar el rabo de una lagartija, un reptil que nunca sabes si está tomando el sol o cazando al acecho

Y, una vez celebradas las elecciones ¿cómo nos va a explicare el señor presidente para qué ha servido el sacrificio de las mismas? Tengo otra pregunta para usted, me imagino que le resultará dolorosa ¿qué va a contestar a sus hijos, sin sonrojarse, cuándo le hagan esta misma pregunta? La mayoría de los hijos son los más críticos con los padres y no podrá usted soltarle el discurso de final de año. Tenga otro mejor elaborado para la ocasión.

Cuando nuestra comunidad necesita el esfuerzo de todos para implementar programas para combatir el COVID y la despoblación, otra pandemia que también nos afecta directamente, el sacrificio que nuestro presidente está dispuesto a hacer es convocar a los ciudadanos a que escuchemos sus monsergas en una campaña para que le volvamos a elegir a usted.

Estoy pasando unos días a una distancia de 800 kilómetros de mi residencia habitual pero aquí también hay gente que le preocupan los temas de nuestra comunidad autónoma. Uno de los periódicos que acabo de leer editado por aquí dice: “en primavera comienza el calendario judicial horribilis para el PP de Castilla y León, con tres casos abiertos: el Perla Negra, la trama eólica y el caso por el que están imputados miembros del partido y el propio PP de Salamanca”.

En agosto de 2008, en plena euforia adjudicataria de plantas solares, yo estaba de columnista en plantilla en un periódico de, ahí al lado, en una de mis columnas al enterarme de la forma en que se estaban adjudicando los huertos solares pedí que me adjudicaran una, solo o en compañía de otros y que me facilitaran subvenciones para ponerla en marcha. Legal, que somos mal pensados.

El pregonero de la Junta dijo entonces que todos los adjudicatarios habían cesado en sus cargos, y “aquí paz y allá gloria” y que el representante de la oposición, naturalmente del PSOE, debería dimitir por tener la osadía de pedirle explicaciones al presidente por el embrollo de las adjudicaciones.

Según la información, que acabo de leer, en la próxima primavera serán llamados ante su Señoría para que expliquen cómo tuvieron tanta suerte en el reparto, a qué dedicaron las subvenciones y quien era el “manirroto” tan condescendiente con sus amigos.

Pienso que todavía tenemos que enseñar a nuestros jóvenes lo difícil que es pelar el rabo de una lagartija, un reptil que nunca sabes si está tomando el sol o cazando al acecho. Por muy aceptadas que estén sus mentiras oficiales siguen siendo mentiras, lo mismo que los mulos del Zar Nicolás II de los que decía: “después de más de 30 años de experiencia siguen siendo mulos”.

Lo del rabo de la lagartija se lo digo por su currículo universitario. ¡Qué le quiten lo bailao!

(*) Secretario de la Ejecutiva

del PSOE de Zamora

para el Reto Demográfico.