Ciertamente la formación de este Gobierno, el de España, ha sido laboriosa y, por qué no decirlo, complicada. No ha sido fácil. La fragmentación parlamentaria, como resultado de las últimas elecciones legislativas, no proporciona las mayorías necesarias para legislar, es decir dificulta la aprobación de las leyes. Pero es lo que decidieron democráticamente los ciudadanos.

Desde el inicio de la presente legislatura ha trascurrido un tiempo (la mitad del mandato) que nos ha permitido analizar pacífica y racionalmente, la gestión gubernamental. También conviene observar el comportamiento de la oposición, fundamentalmente de estas derechas de nuestro país que no han colaborado ni facilitado la gobernanza teniendo en cuenta los tiempos tan complicados. No ha sido posible llegar a acuerdos, ni siquiera en los asuntos llamados de Estado. La conducta de esa oposición merece capítulo aparte, enredados en sus múltiples y graves problemas y contradicciones internas, a los que hay que añadir la obsesión así como la utilización torticera del derrumbe y la destrucción de España (nada menos). Dieron por hecho, y aún desean, que la crisis económica y la pandemia tumbaran al Gobierno. Creo que esa estrategia los ha estancado en sus responsabilidades. Y porque no han tenido el valor de formular una opción de centro derecha democrática que los aísle de Vox.

Hay que reconocer que se han dado pasos muy importantes y yo creo que decisivos, en términos de creación de empleo y número de cotizantes a la Seguridad Social

Conviene recordar que en un Estado Democrático y de Derecho, la responsabilidad en el mejoramiento y progreso de las condiciones de vida tanto económica, social y políticamente de los ciudadanos, también corresponde a la oposición. Sobre todo a una oposición que se considere alternativa de gobierno. Esta, la oposición, no puede dedicarse únicamente a asediar, obstaculizar y presidir manifestaciones. La oposición, esta oposición, necesita más sentido de Estado, si quiere servir a España y a los españoles. Lógicamente debe ejercer la crítica dura, eso sí, formulando propuestas y alternativas, sin necesidad de mentir ni alarmar a la ciudadanía con falsedades que desfiguren la realidad. En el Partido Popular deberían aceptar que existe otra mayoría parlamentaria con un programa progresista. Eso no significa que no se pueda llegar a acuerdos con la oposición.

Parece evidente y deseable que los Presupuestos Generales del Estado serán aprobados en las Cortes Generales, lo que permitirá al Gobierno afrontar las dificultades para recuperar la economía y una buena parte de lo que llamamos normalidad, en términos de empleo y de crecimiento, sin recurrir a los recortes dramáticos y sus consecuencias practicado por gobiernos anteriores. La aprobación de los Presupuestos para 2022 desvanece el enigma, en relación a la estabilidad política y facilita el buen gobierno. Estoy pensando en la importancia que tendrá también en las comunidades autónomas y ayuntamientos. Porque estos Presupuestos contemplan más recursos que nunca para los jóvenes, educación, cultura ciencia etc. Son los presupuestos que permiten la recuperación que hará posible un país mejor.

Aunque sigue habiendo dificultades, hay que reconocer que se han dado pasos muy importantes y yo creo que decisivos, en términos de creación de empleo y número de cotizantes a la Seguridad Social, así como en la lucha a muerte (nunca mejor dicho) contra la pandemia, estando en estos momentos entre los primeros países del mundo en la gestión y eficiencia reconocida mundialmente por los organismos internacionales, estando hoy España a la cabeza del grupo de países con el porcentaje más alto de vacunación y también en el nivel más bajo de negacioncitas. Éxito compartido, hay que reconocer, con diversas instituciones, sobre todo sanitarias, comunidades autónomas, en cooperación con la dirección del Gobierno Central y la formidable respuesta y colaboración del conjunto de los españoles.

No obstante hay que reconocer que las tareas que el Gobierno tiene por delante son muy importantes, así como los objetivos que afrontar, sobre todo en la llamada brecha de la desigualdad social que evite la exclusión de los españoles. Aunque habrá que reconocer que se ha producido la subida del salario mínimo interprofesional, así como el ingreso mínimo vital.

En definitiva, ni la pandemia, ni las derechas han acabado con el actual Gobierno, que ejerce en consonancia con los gobiernos más avanzados de Europa.