El pasado domingo los teléfonos no daban tregua. Fue la bomba. En un acto celebrado en Ponferrada ese mismo día, Pedro Sánchez anunciaba la puesta en marcha del proyecto de Monte la Reina dotado con 20 millones de euros, a todas luces insuficientes, en los Presupuestos Generales del Estado para 2022 destinados a las obras de reconversión del antiguo campamento en cuartel de Infantería.

Las redes ardían. Pocos daban crédito a la noticia después de tantos dimes y diretes. Después de recordar la promesa incumplida del presidente del Gobierno, precisamente en Zamora, durante un mitin, de hacer realidad el sueño largamente esperado por la práctica totalidad de los zamoranos. La mayoría se decantaba por una ‘fake news’, hasta que voces autorizadas dieron por buena la noticia.

Si incluso se ha desconvocado la manifestación por Monte la Reina. Muchos pensamos si la medida adoptada por el presidente de la Diputación, Francisco José Requejo, el vicepresidente primero, José María Barrios, y el alcalde de Toro, Tomás del Bien, no habrá sido precipitada. A lo mejor debieron reconvertir la manifestación. Los zamoranos estamos hartos de palabras, de promesas incumplidas, de electoralismo que en algunos casos dura a lo largo y ancho de las distintas legislaturas.

Los incrédulos todavía no las tienen todas consigo. “Cuando lo veamos”, es la frase que más se repite. “Cuando se inicien las obras podremos decir que es cierto”, ha apostillado la mayoría ciudadana. Quienes estaban desesperanzados, han recobrado fuelle. Esta vez no ha sido un jarro de agua fría. Llevamos tanto tiempo esperando que la promesa de Sánchez se haga realidad que ahora cuesta un poco digerir este nuevo anuncio.

Luego está lo de los veinte millones. Quienes entienden de obras dicen que la cantidad es irrisoria, que no hay ni para empezar. Bueno, lo importante es que las obras se inicien y que el antiguo campamento vuelva a la vida y deje de ser engullido por la maleza y el paso del tiempo. Y al parecer, sí, al parecer, Antidio Fagúndez, a quien tanto hemos criticado tantos por lo que entendíamos pasividad al respecto, ha tenido mucho que ver en este asunto que le permite reconciliarse con los que habían perdido la fe en su capacidad de gestión, en su capacidad de negociación, en su relación con Zamora que algunos creían inexistente.

Cabe desear que la espera no sea larga como vaticinan algunos. Monte la Reina va a salir adelante, sí o sí. Los zamoranos queremos a los militares con nosotros, entre nosotros, como unos zamoranos más, como antaño, cuando ocupaban el Cuartel Viriato, tan añorado. Esta vez parece que la cosa va en serio. Que así sea.