¡Cuántas veces el olvido tiene como conclusión / que pervive lo que importa frente a lo que se llevó! / Así pasa en la ciudad, donde la especulación / se olvidó de algunos barrios porque no le interesó / al capital financiero cuando la ciudad creció / en ensanche de avenidas, la moderna construcción. / Y en esas calles del barrio que medieval se llamó, / con el paso de los tiempos el urbanismo obligó / a mantener su trazado. Y con él se conservó / el pasado legendario que en Zamora se vivió.

Cuando Urraca era la reina y señora de León.

Y si eso pasó en Zamora, en la que es su capital, / en sus pueblos olvidados se mantuvo el comunal: / Las tierras que son de todos para poder explotar / los recursos con las manos del vecino natural, / porque naciera en el pueblo o porque vino a habitar / la Zamora vaciada ¡casi toda la rural! / Tierras que aunque comunales ahora vienen a ocupar / las “Green-multinacionales” de la energía solar. / También las de los molinos que el viento mueve al soplar. / Para llevar energía lejos, a la gran ciudad.

Renovables que del pueblo nos quieren volver a echar.

De esas tierras comunales que a lo largo de los tiempos / frente a las usurpaciones como bravas resistieron. / Ya fueran particulares o ya fueran los gobiernos, / por la vía de las leyes o bien por la de los hechos: / lo dijeran los ministros, lo hicieran ayuntamientos… / ¡Pues se hicieron oídos sordos a palabras de los necios! / Amortizaciones, ventas… ante todo resistieron / porque quedaran las tierras en el común de los pueblos.

Por eso siguen luchando: porque nunca se rindieron.

Pues no sucedió lo mismo con los UBOST del gobierno / regional, que tantas leyes, reuniones y tanto tiempo / de palabrería, fotos, alegaciones y muermos / políticos y sociales de mortal aburrimiento, / concluyó trazando líneas en algunos documentos / para ordenar territorios formados por muchos pueblos / en algo que UBOST llamaron pero que nunca entendieron / los que viven en sus casas, los habitantes señeros / que lo que piden de siempre es el Consultorio abierto.

¿Cómo ordenar los servicios que cerraron para el pueblo?

Cuando aprobaron las líneas de los UBOST que trazaron / de nuevo de nuestra gente una vez más se olvidaron. / Pues la básica unidad con la que nos ordenaron / el territorio rural que nosotros ocupamos / es nuestra localidad. En la que nos encontramos: / la iglesia, la plaza, el bar, y las tierras que cuidamos / desde hace tanto tiempo y desde hace tantos años / que son nuestras por derecho. Y somos el único amo. / Y entre todos repartimos, y entre todos las cuidamos / Los UBOST son letras raras que pretenden engañarnos.

Son cada día más los pueblos decididos a rescatar comunales, defenderlos del olvido

Los UBOST no traen servicios y arrebatan el mandato.

Lo mismo que desde siempre han querido arrebatarnos. / También las tierras comunes para que no decidamos / sobre los parques solares si preferimos los pastos; / entre molinos de viento o leña para calentarnos. / Sobre turistas rurales que se admiren de los campos / que con esfuerzo y trabajo de nuestros antepasados / han mantenido el paisaje y el aire que respiramos. / Y el que respira la tierra a la que sí respetamos, / ya la llamen biosfera, parque natural del lago / o espacios protegidos: para nosotros es campo.

Para otros es un negocio más que un trabajo muy honrado.

En pleno siglo XXI los UBOST han fracasado / y área funcional se llama como quieren ordenarnos. / Son urbanas o rurales ¡el caso era separarnos! / O tal vez justificarse. O tal vez sea engañarnos. / El caso es que lo moderno, el territorio ordenado / ¡se han comido con patatas gobiernos, y expertos varios!

¡Adiós, UBOST! poco dura lo que el pueblo no ha logrado.

Y mientras en nuestros pueblos, los que viven en el campo, / los que cultivan patatas, / los que crían el ganado, / mantienen las comunales que en el pueblo han conservado / como herencia de sus gentes que sus gentes han legado. / Para que sigan viviendo del trabajo solidario, / del trabajo del común que algún pueblo no ha olvidado.

Herencia de dignidad de los pueblos vaciados.

Ejemplo de resistencia más que del olvido han sido. / Por ello son cada día más los pueblos decididos / a rescatar comunales, defenderlos del olvido. / De los que ven en el campo sólo un terreno vacío, / y por ello preparado para hacer un buen avío / con tierras que no son suyas porque son de los vecinos / y vecinas de los pueblos: los que nunca se han rendido.

¡La dignidad de los pueblos: los que nunca se han vendido!

Venceremos porque vencen los que por algo han luchado, / los que siguen adelante, las que están a nuestro lado. / Hombres, mujeres del pueblo que nunca se han resignado, / que superaron problemas porque siguieron pensando / que la razón no la tienen siempre los que están al mando. / Que hay que luchar por lo nuestro que es lo de todos, hermanos. / No se gana en una hora, Zamora, pero aquí estamos.

“Uno a cero”: Comunales frente a los UBOST ganamos.

(*) Teniente de alcalde del Ayuntamiento de Zamora