“Oigo patria tu aflicción/ y no entiendo por qué callas/ viendo a traidores canallas/ despedazar tu nación…” Sin entrar en si la autoría es de Espronceda, de Bernardo López García o de Luis Molinos y sin ir más allá en los versos de esta oda, me quedo con la queja, me quedo con la aflicción que nos embarga a la mayoría de españoles ante las constante imbecilidades salidas de las filas de Unidas Podemos en el Gobierno de España, nuestra Patria.

Ahora que Irene Montero calla, su sustituta en la gilipollez de turno, Yolanda Díaz, vicepresidenta Segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, presa de esa fiebre feminoide y enfermiza que acredita sus trayectorias, nos propone a los españoles “trabajar sobre el concepto matria”, al considerar que el de patria “tiene una carga pesada”. Aunque este neologismo no es nuevo, ya lo usaron Miguel de Unamuno, Virginia y Christa Woolf o Isabel Allende entre otros muchos, y que ya mencionaba Plutarco en la antigua Grecia, eso sí, sin más consecuencias, cabe preguntar ¿desde cuando la patria, el concepto patria, tiene una pesada carga? La pesada carga para España, sus hábitos, sus costumbres, sus tradiciones e incluso su propia gastronomía, la representan los ínclitos miembros y miembras, sobre todo estas últimas, de Unidas Podemos.

La que pretende Yolanda Díaz no es la misma lógica que planteaba, por ejemplo Jorge Luis Borges al referirse metafóricamente a la “naturaleza-madre”. Solo la tradición literaria y poética mantienen la ‘matria’. La ministra quiere ir más allá, quiere imponerla en clave política. Pocos lo dudan. Aprovechando la situación sanitaria de España y que los españoles están ciertamente narcotizados, quieren darle la vuelta a todo. No quiero meter la pata, pero estimo que patria no guarda relación alguna con ‘patriarcado’. Más bien creo que patria significa patrimonio, el de todos los españoles, por mucho que no todos los españoles podamos gozar de este inmenso patrimonio que es la patria.

Y, ya puestos, al referirnos a ella, siempre la hemos considerado, la hemos sentido, la hemos llamado ‘madre patria’. Claro, los que la consideramos, la sentimos y la llamamos así. Aquí no cuentan los que pasan, los tibios, los apóstatas, los renegados y los oportunistas. Quien no ha dudado en salir al quite ha sido Monedero quien, entre otras lindezas, ha manifestado: “La patria reclama la virilidad del patriarcado, te lleva a la guerra, te hace desfilar. La ‘matria’ te cuida y responsabiliza. Yolanda Díaz acierta”.

Lo que yo le decía, ven la patria en clave de masculinidad, de represión y de ahí no se apean. Acabaran endosándonos la “madrastria” de Sánchez Dragó.