Acabo de pasar una temporada en el infierno, sin la compañía de Arthur Rimbaud. Y no porque no me guste la poesía, al contrario. Sin poesía, el amor no es más que una serie de reacciones químicas que se producen en la glándula pineal y no el Hoy la he visto, hoy la he visto y me ha mirado, hoy creo en Dios de Bécquer. Lo que ocurre, es que mi cabeza lleva un tiempo en modo mascarilla buena, Covid malo. Y leer poesía así, no difiere en mucho de leer la lista de la compra.

De hecho, tengo abandonado el volumen Biografía de Félix Grande en Galaxia Gutenberg, desde antes de que empezaran a estropear el Larios con tónica de toda la vida. Apilado y criando polvo en la mesita, que no es tal, sino un pequeño baúl, para que así quepan más ejemplares, junto con otros innumerables libros. Todos pendientes.

Tal y como está concebida, la PAC nunca podrá compensar que el precio de los alimentos esté intervenido a la baja, para que la población tenga de este modo la falsa creencia de que producir alimentos es muy barato

Pero ahora más que nunca, confío mis ilusiones en que me caigan cinco años en la cárcel de Mansilla de las Mulas. Para así ser capaz de acabármelos de leer todos; Para escribir por fin ese nuevo libro que se me resiste, a Sandro Rosell, el expresidente del Barsa, le han bastado dos años en el trullo para escribir el suyo; Y para aprobar la carrera de Antropología por la UNED, el Lute se sacó Derecho mientras estuvo a la sombra.

Todo ello, sin tener el problema añadido de que me roben las bragas, como le sucedió a la Pantoja durante su estancia en el presidio leonés. Y es que mi compañero tiene la sabia teoría de que la función de la ropa interior es la de acabar enfurruñada debajo de la cama, con lo cual es una reverenda idiotez gastarte ciento treinta y nueve euros en unas bragas de Victoria´s Secret.

Lo dicho. Que tras pasar una larga temporada en el infierno en compañía de Arthur Rimbeee, y Maya, mi perra de carea rubia como un trigal, y a la que sólo le falta aprender a declinar en latín, para ser más lista que un hijo fruto del cruce entre Lassie y Rex, me he encontrado en el buzón una multa de la Junta de CyL.

Una multa argumentada en la premisa de que he dado de baja de modo incorrecto tres animales, que constaban para cobrar una subvención de razas autóctonas incluidas en el Libro Genealógico. Porque según los burócratas del Gobierno, la única causa justificada para dar de baja un animal es la muerte.

Si dos ovejas llevan sin parir desde que Orzowei paró de correr, porque creció y dejó de ser un muchacho o porque se lo comieron los leones, no está justificada su venta. Porque la función de una oveja no es la de parir cuantos más corderos mejor, sino la de cobrar una paguita.

Y si un carnero se ha reventado el globo ocular y parte del cráneo embistiendo a otros carneros, que es lo que acostumbran a hacer los carneros, entre otras cosas, y permanece sin levantarse, y sin comer ni beber, por lo que barrunto que me tocará muy pronto llamar al camión de recogida de cadáveres, tampoco está justificada su venta. Porque la función de un carnero no es sino la de cobrar también una paguita.

Igual que la función de la política no es la de trabajar por el bien común, sino la de conseguir ganar mucho dinero. La función de la agricultura y la ganadería no es la de alimentar a la población mundial, sino la de conseguir ganar mucho dinero.

Y por eso mismo existe esta PAC, la sacrosanta Política Agraria Común. Para que agricultores y ganaderos cobremos nuestra paguita de cada año, énfasis en el dimunitivo, y cuatro viejos ricos metidos a ganaduros se hagan más ricos aún antes de ser demasiado viejos.

Mientras esta PAC sólo sirva para que el asesor financiero de esos cuatro viejos ricos les aconseje comprar alpacas de la Patagonia con lacitos de colores en las orejas, porque eso es lo que Europa mejor subvenciona en la nueva campaña, nunca servirá para fomentar que jóvenes urbanos sin casa, sin empleo y sin futuro en cualquier capital atestada, decidan apostar por cambiar de vida, adquirir tierras y vivienda en la España abandonada a su suerte y dedicarse a producir cerveza artesana o queso de cabra en ecológico.

La paguita de la PAC no es un pago compensatorio. Porque, tal y como está concebida, la PAC nunca podrá compensar que el precio de los alimentos esté intervenido a la baja, para que la población tenga de este modo la falsa creencia de que producir alimentos es muy barato. Nadie tira a la basura un IPhone, pero cada año tiramos a la basura un tercio de los alimentos que producimos.

Bendita multa de la Junta, en ella tengo depositadas mis tristes esperanzas de futuro. Espero al menos pasarme cinco años de mi vida leyendo, estudiando y escribiendo tranquila en la cárcel de Mansilla de las Mulas. No me importa demasiado si me roban mis bragas baratas. Tampoco si me roban la camiseta con el mensaje: La PAC para el que la trabaja.