Si estuviésemos en los Estados Unidos, a un día como el de hoy le pondríamos la palabreja “super” por delante. Los norteamericanos suelen hacerlo cuando en una jornada concreta coinciden varios acontecimientos, sobre todo si tienen un marcado carácter político…aunque la política de allí y la de aquí tengan muy poco que ver. Pues bien, en este 13 de junio, festividad de San Antonio de Padua, que se llamaba Fernando y era de Lisboa, los ojos estarán puestos en lo que suceda en, ¡cómo no! Madrid (dos escenarios) y Andalucía. Dicen politólogos y otros expertos que lo que suceda en estas actividades influirá (no calculan cuánto) en nuestro futuro. Veremos.

Lo que sí está claro es que la normalidad-anormalidad política vuelve a abrirse paso en el panorama nacional una vez que parece que vamos derrotando a la covid con unas campañas de vacunación que, salvo alguna excepción, están siendo ejemplares. Y eso se traduce en que, miedo a las tormentas aparte, acaparen protagonismo citas que hace unos días habrían pasado más desapercibidas. Como digo, hoy se celebrarán tres actos, tres, de indudable importancia, si bien alguno más que otros.

Lo que sí está claro es que la normalidad-anormalidad política vuelve a abrirse paso en el panorama nacional una vez que parece que vamos derrotando al COVID

El primero es la concentración-manifestación de la Plaza de Colón, en Madrid, contra el posible-probable indulto a los condenados por el procès catalán. Llevo días y días oyendo y leyendo todo cuanto cae en mis manos sobre la idoneidad o no de la medida. Y aun no me he aclarado del todo. Conste, de entrada, que no soy partidario de los indultos (fue demasiado grave lo que hicieron), pero todavía no he escuchado ni leído ninguna propuesta alternativa procedente de quienes se oponen a la decisión y llevan tiempo lanzando exabruptos, anatemas y exageraciones contra algo que todavía no ha ocurrido, aunque parece que sucederá antes o después. A su juicio, al criterio de PP, Ciudadanos y Vox, ¿qué hay que hacer?, ¿dejar todo como está?, ¿negar que en Cataluña existe un problema gravísimo que requiere dialogar, tender puentes, en lugar de cavar trincheras y ensanchar diferencias?, ¿sólo recoger firmas contra los indultos, eso sí en el resto de España, en Cataluña, no, como está pasando ahora?, ¿pensar únicamente en rendimientos electorales, en desgastar al gobierno, para alcanzar el Poder y una vez arriba qué, emular a Rajoy o a Aznar, que fueron dos máquinas de fabricar independentistas? Creo que los partidos que hoy irán a Colón, aunque el acto lo convoque una plataforma “independiente”, tendrían que dar respuestas, y pronto, a estas preguntas y a otras muchas similares. Y reflexionar sobre las causas que han llevado al PP a su casi desaparición en Cataluña y a Ciudadanos a pasar de ser el partido más votado al quinto del escalafón? No todo va a ser culpa de los demás.

El asunto de los indultos a Junqueras y compañía está encanallando desde hace semanas la vida española. Y no solo la política. La sociedad está dividida. Y el PSOE, también. Ilustres socialistas como Felipe González y Alfonso Guerra rechazan la medida. Y dan razones que a muchos les parecen convincentes. Pero bastantes les recuerdan que, en sus tiempos, fueron indultados el general Armada y otros golpistas del 23-F. Y también condenados por delitos graves como Barrionuevo y Vera. ¿Dónde situamos la línea roja?, ¿únicamente en la oportunidad, en la cerrazón de los políticos presos (que no presos políticos)? Alguien debería explicarlo. Y contar, asimismo, que la posible medida de gracia está contemplada en una norma de ¡¡¡ 1870 !!!, o sea que tiene 150 años. Y ahí no se habla de “arrepentimiento” para poder aplicarla. Ya es hora de actualizarla, vamos, digo yo.

La segunda cita es en la madrileña Vista Alegre. Saldrá de ella la nueva dirección de Podemos encabezada por la ministra Ione Belarra. No acudirá Pablo Iglesias, que parece que nunca existió. Fue cortarse el pelo y, como Sansón, desaparecer. Pero no cambiará casi nada y Belarra continuará con una trayectoria que no acaba de cuajar y que está haciendo que UP pierda peso y, según las encuestas, votos. Quizás haya llegado el momento de hacer más y dejar a un lado declaraciones polémicas y extravagantes en cuanto aparece una cámara o un micro. Ellos (y ellas) sabrán.

Y el tercer asunto nos lleva a Andalucía, donde los militantes socialistas elegirán hoy a su nuevo jefe. Optan la actual secretaria, Susana Díaz, y el alcalde de Sevilla, Juan Espadas. Dicen que a la primera la respaldan los militantes y al segundo, Pedro Sánchez. La primera lo acepta; el segundo lo niega. ¿Y por qué nos interesa aquí lo que ocurra en el PSOE andaluz? Eso digo yo, pero lo mismo pensé de las elecciones en Madrid y ya ven la que se armó y sigue armada. Mejor me callo.