Lo hizo el pasado mes por traslado de fechas habituales en febrero debido a la pandemia del coronavirus chino que nos asola. Ahora continúa y finaliza, con dos memorables sesiones. Hoy jueves, como siempre a las veintiuna horas y mañana viernes a la misma hora, con todas las medidas de seguridad y con dos carteles de auténtico lujo.

Reencontrarnos con el flamenco de alto nivel en Zamora, en el entorno del Teatro Principal, no deja de ser un auténtico lujo, un regalo del destino después de lo que llevamos encima. Un presente de contenido y continente, puesto que además de las figuras que se nos ofrecen, tenemos el excelso entorno donde las contemplamos: un precioso teatro lleno de alma, extraordinariamente atendido por sus magníficos profesionales que hacen posibles sus veladas pletóricas de glamur. ¡Gracias a todos por formar parte de lo mejor de nuestras vidas!

Se abre esta noche con dos genuinos representantes de los cantes de hombre versus mujer, de Cádiz y de Lebrija, de los ecos payos y los gitanos. Sin dudad, preciosos y distinguidos contrastes para los buenos aficionados.

David Palomar, debutó por primera vez en nuestra ciudad traído, como a tantas y tantas otras figuras, por La Peña Flamenca Amigos del Cante, en enero de dos mil diez actuando en una cena de apertura del curso flamenco de dicho año. Supuso un rotundo éxito, corroborado con su aparición sobre las tablas de la bombonera al año siguiente. Es un carismático producto de la Gades fenicia, nacido en el barrio de La Viña y preñado de tantos y tantos sones milenarios y coloridos, muchos forjados en el trasiego de ultramar, sones negroides y caribeños, los de Ida y Vuelta que diría Antonio Murciano. David, es en la actualidad, la máxima expresión de esos aires gaditanos, siguiendo y personalizando bien a los Mirris, La Papera, Ginetos, Manolo Vargas, Aurelio, La Perla, Pericón, Mariana y Tío Chano de los que aprendió casi todo. Tampoco ha dejado de beber, en las peculiares soleares del Mellizo, sus malagueñas y sus seguiriyas. O en las del Viejo de La Isla, Francisco La Perla, y también, como no, las de Los Puertos del Ciego La Peña y Perico Frascola.

Estará acompañado por su habitual guitarrista, uno de los mejores tocaores, tanto para cante como para baile, desde hace ya muchos años, Rafael Rodríguez, El Cabeza.

Anabel Valencia Vargas, es una genuina cantaora gitana y de Lebrija, depositaria de los elementos raciales más distintivos de dos de las familias cantaoras más importantes de la historia del flamenco. Hermana pequeña del que disfrutaremos mañana, Jose Valencia, emparentada directamente con Manuel de Paula y María Vargas. El apellido Valencia es el de Paco La luz, La Serrana, La Sordita, Juanito Mojama o Los Cantarotes. El Vargas, es el del Fillo, El Nitri o El Chozas. ¡Casi nada! Estará acompañada por el también lebrijano y pariente, Curro Vargas.

Excelente primer plato par rematar mañana la faena de un memorable Ciclo.