Que dice doña Carmen Calvo, vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, sobre la subida de la luz que “El temazo no es a qué hora se pone la lavadora, sino quién la pone y quién plancha”. Señora, que forma de echar balones fuera, que misoandria la suya. Debería hacérselo mirar. Con su intento de desviar la atención de lo que verdaderamente tiene enjundia y cabrea a los ciudadanos, cual es el nuevo tarifazo eléctrico, pone de manifiesto la falta de cintura democrática, la falta de necesaria autocrítica. En esta época marcada por la crisis en tantos hogares españoles, hay que facilitarles las cosas a los españoles, no complicarles la vida como ustedes hacen.

No dude, señora mía, que en España son muchos los hombres que ponen la lavadora y planchan. Sobre todo solteros independizados y separados. Hasta donde yo sé no se les caen los anillos. Luego, están los otros, los de siempre, los que prefieren a la mujer en casa y con la pata quebrada pero, créame, cada vez son menos. No hay más que ir al súper y comprobar la cantidad de hombres que conducen su carrito de la compra. Por ahí no va bien. Ya vale de atizar a los hombres a la mínima que se presenta. Y si no se presenta, se crea el momento y la circunstancia para seguir atizándoles.

Son muchos los sectores que se le han echado encima al Gobierno, con razón. ¿Habrá por parte de la vice primera un ataque en toda regla a todos ellos? Pues se va a ‘jartar’. Este asunto que manejaban de forma bien diferente en la oposición, incluidos sus socios de Podemos, no ha dejado a nadie indiferente. Nos tocan demasiado el bolsillo, de por sí bastante agujereado, como para que nos callemos. Los sufridos consumidores no tenemos a quien pasarle nuestros gastos para que nos los abonen. Apoquinamos con lo poco que tenemos. Porque esto nos afecta más a los que tenemos menos.

No sé qué pasará cuando se cumpla el plazo de los ERTE y el paro que ahora ha bajado, se incremente de una forma escandalosa. Hipotecas, recibo de la luz y otros encarecimientos como el de la cesta de la compra, serán insoportables para buena parte de las familias españolas. En eso es en lo que tienen que ahondar. Por cierto, y al hilo de sus propias palabras, qué puede saber lo que piensa la inmensa mayoría de las mujeres al respecto, cuando, obviamente por su condición, la señora Calvo no realiza determinadas tareas domésticas. He ahí el verdadero temazo.