Siempre procuro comentar, escribir, leer o pensar cosas agradables, bellas, ejemplares o interesantes, más que temas o cuestiones banales, desagradables, frívolas o lamentables, aunque la vida sea más bien dura que blanda, o un valle de lagrimas más que de risas, en términos generales.

En todo caso, hoy deseo felicitar efusivamente a través de estas líneas, al reconfortante programa Prodigidos de la primera cadena de Televisión española, grabado en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid, a sus organizadores, realizadores y profesores de música, así como a los sorprendentes jóvenes, niños y niñas que de 9 a 16 años tocan ya con especial dominio y soltura el violín, el violonchelo o el saxofón, al igual que otros cantan o bailan con agradable sorpresa arias de ópera o pasos acrobáticos de ballet. Por supuesto que sus afortunados padres, merecen también el mejor reconocimiento a la cultural educación proporcionada a sus brillantes hijos, aunque al verles felices les reporte ya, sin duda, gran alegría y satisfacción.

Además, y desde estas sencillas líneas, me parece de justicia pedir la merecida recompensa, premio o distinción a nivel estatal, regional y local para el brillante y original programa televisivo. Ojalá hubiera muchos de su altura y finura.

Jose Donato Andrés