La guerra que está librando en suelo español el Ejército de Tierra es la mayor operación militar en tiempos de paz. Lleva un año activa. Nuestro Ejército lucha sin necesidad de armas de fuego. El enemigo a batir se llama COVID-19 y luchan contra él con difusores repletos de una solución que permite acabar con este enemigo declarado. La labor extraordinaria del Ejército español merece no sólo el aplauso, también el reconocimiento de la sociedad civil. Ellos se están dejando la piel en este combate cuerpo a cuerpo.

A veces, la memoria flaquea y cuando de acercar la gratitud de tantos se trata, olvidamos a actores de la importancia que en esta lucha constante ha tenido y tiene el Ejército español. En este tiempo duro y difícil los uniformados españoles han llevado a cabo más de 21.000 intervenciones, la mayoría desinfecciones. Lo que nadie quería hacer, por engorroso, lo han hecho ellos. Mientras las calles se vaciaban de ciudadanos, se iban llenando de uniformes de campaña, difusores en ristre, para apuntar y disparar contra tantos y tantos elementos de residencias, estaciones, aeropuertos, hospitales, calles y plazas, allí donde pudiera esconderse el Covid.

Y si solo hubiera sido eso, siendo, como es, mucho. Pero es que, además han llevado a cabo labores de todo tipo, como levantar hospitales de campaña o albergues para enfermos o personas sin hogar, transportar material sanitario y de protección. Todo ello sin olvidar a la Sanidad Militar cuyos efectivos siguen trabajando sin descanso. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que se han sido decisivos, dejándose incluso la vida.

Este es el Ejército que todos estamos en la obligación de conocer. El mismo Ejército que nos proporciona la necesaria seguridad del día a día, siempre atento, siempre vigilante. Esta vez, su lucha ha sido, es, contra un enemigo invisible al que no podrán vencer, pero de alguna manera podrán detener, podrán impedir la progresión en su avance. Y eso a pesar de los riesgos que sufren nuestros uniformados. Riesgos que también pasan por el dolor y la muerte.

Su inmediatez en la respuesta es digna de encomio. No hay en España ningún colectivo tan preparado para hacer frente a este y a otros peligros, como el Ejército español que tiene una formación esencial, relacionada con desafíos de índole química y biológica, como este que ahora tenemos planteado todos los españoles. Su presencia en nuestras calles comenzó un 15 de marzo de 2020, en la denominada ‘Operación Balmis’ y, a día de hoy, su ‘guerra’ continúa hasta convertirse en la mejor herramienta indispensable para luchar contra la pandemia. Gracias por todo y por tanto.