Opinión

Cigarras y hormigas

Toda sociedad que se precie no puede funcionar desde el enfrentamiento, sino desde la responsabilidad y desde la cooperación

Un pleno de la Diputación de Zamora, antes de la pandemia.

Un pleno de la Diputación de Zamora, antes de la pandemia. / E. F.

En el transcurso de estas fechas navideñas recientes, deslucidas por la tristeza que nos rodea a todos, he podido leer las valoraciones que algunos líderes de nuestra provincia han hecho de este pasado 2020, y de manera especial he leído con asombro, como muchos zamoranos, la valoración que ha realizado el Partido Socialista de Zamora a través de su secretario de organización y portavoz en la Diputación de Zamora, Eduardo Folgado, del trabajo que se realiza desde la Institución Provincial.

Para poder hacer un juicio de valor he recurrido a una composición narrativa literaria y fácilmente comprensible como es la fábula, que de forma llana cuenta una historia breve que al final alberga una consecuencia aleccionadora o moraleja. Y, concretando, he tenido el atrevimiento de recurrir a la fábula de la cigarra y la hormiga, atribuida al fabulista griego Esopo.

Toda sociedad que se precie no puede funcionar desde el enfrentamiento, sino desde la responsabilidad y desde la cooperación. Responsabilidad ejercida por cada uno de nosotros desde esos ámbitos en los que podemos actuar y cooperar entre distintas instituciones para sumar y crecer, y no para restar y destruir.

El actual equipo de gobierno de la Diputación no somos ni doce más uno y ni uno más doce como se empeña en decir el portavoz socialista. Somos un equipo de trece personas comprometidas con nuestro trabajo, con nuestra provincia, con vocación de servir a los zamoranos. Un equipo perfectamente coordinado.

Volviendo a la fábula, somos un equipo que, cuales hormigas, día a día vamos resolviendo los problemas que competen a la Diputación. Arreglamos carreteras, construimos depuradoras, puentes, depósitos de agua, renovamos redes de abastecimiento, promocionamos la cultura, el turismo, el deporte. Velamos por la prestación de unos servicios sociales de calidad en el medio rural a nuestros mayores. Colaboramos con otras instituciones como la Junta de Castilla y León, e incluso el Ayuntamiento de Zamora, en proyectos de interés común. En definitiva, actuamos con resultados visibles y palpables dentro de nuestro ámbito competencial.

Las últimas Elecciones Generales decidieron que el Partido Socialista ejerciera el Gobierno de España. Y volviendo de nuevo a la fábula, los socialistas acusan a la Diputación de Zamora de dar la espalda a la provincia. Sin embargo, actuando cual cigarras se les pasa el tiempo que le han concedido los ciudadanos, holgazaneando y no actuando en sus ámbitos competenciales.

En los doce meses del actual gobierno del PSOE en España, los zamoranos nada sabemos de la ejecución del proyecto de reparación de la carretera N-631 desde Montamarta a Mombuey, ni de la transformación en autovía de la N-122 desde Zamora capital hasta la frontera con Portugal, ni de la recuperación del campamento militar de Monte La Reina, que los socialistas y el propio presidente del Gobierno convirtieron en su proyecto estrella, hipotecando su palabra, y ahora abandonan. Suprimen el Tren Madrugador del AVE hasta Madrid, servicio que costó mucho esfuerzo implantar, dejando tirados a cientos de zamoranos que lo utilizaban. Falta Internet en varias comarcas de la provincia, no son capaces ni de resolver la construcción de una rotonda de acceso a la estación AVE en Otero de Sanabria, no resuelven el compromiso adquirido con municipios de la provincia para depurar sus aguas residuales, ni la rehabilitación de la muralla de Zamora, y un largo etcétera.

Siguiendo con la fábula, quiero acordarme de forma especial de los alcaldes de esta provincia, personas que, cuales hormigas, han estado y están al frente de sus pueblos en uno de los momentos más difíciles de la historia del municipalismo de España. Personas que día tras día trabajan de forma desinteresada. Alcaldes de los que los socialistas sólo se han acordado para intentar secuestrarles los ahorros que han logrado con mucho esfuerzo.

Quisiera finalizar con una reflexión del filósofo Tzvetan Todorov relacionada con la fábula que dice que “los hombres hormiga no se compadecerán de los hombres cigarra, serán responsables de su propio destino”.

Señores dirigentes socialistas en Zamora, dejen de una vez de ser cigarras y conviértanse en hormigas. Aún están a tiempo. La provincia se lo agradecerá.

(*) Vicepresidente tercero de la Diputación de Zamora y diputado de Medio Ambiente y Obras Municipales