Cuando hablamos de seguridad vial, parece que hacemos mención exclusiva sólo a conductas relacionadas con los conductores, sin tener en cuenta a otros usuarios que forman parte importante de la cadena de seguridad. Ejemplos son los pasajeros de vehículos y por supuesto los peatones, con un añadido especial en este caso, peatones somos todos. Puede que a lo largo de nuestra vida no conduzcamos nunca un vehículo o que muy pocas veces seamos pasajeros del mismo, pero lo que no cabe duda es que peatones seremos siempre.

Un peatón, es la persona que sin ser conductor, transita a pie por las vías. También se consideran peatones, a las personas con movilidad reducida que circulan con una silla de ruedas con motor o sin él.

Vamos a hacer especial hincapié en las normas básicas y seguras de la conducta de un peatón, porque en el año 2019 en España fallecieron como peatones 381 personas, mayoritariamente en suelo urbano.

La forma correcta de circular por las aceras, es por el centro, ni muy pegados al borde de la calzada, para evitar ser atropellados, ni muy pegados a las casas, por si hubiera entradas o salidas de garajes.Tampoco deben de invadir la calzada, salvo para ser cruzada. Si la vía no tuviera aceras, se circulará de cara al tráfico, y lo más pegado posible a la pared o al lateral de la calzada. Por la noche, es fundamental y obligatorio llevar prendas reflectantes.

Cuando se pretende cruzar una calle, lo primero que se debe tener en cuenta es el lugar por el que vamos a cruzar. Debemos elegir el sitio más seguro que por lo general, son los pasos de peatones regulados por semáforos.

Si la fase del semáforo está roja, debemos de esperar a que se ponga verde, y para ello nos situaremos fuera de la calzada y sin pisar el bordillo. Si observamos que la fase verde comienza a parpadear, se deberá apresurar la marcha, porque va a cambiar a rojo.

Si cuando empieza a parpadear no se ha comenzado a cruzar esperaremos a que de nuevo se ponga en verde.

Pero no todos los pasos de peatones están regulados por semáforos, ya que tenemos los pasos que solo presentan marcas viales y por consiguiente los más peligrosos. En estos pasos, los peatones siempre tienen preferencia sobre los vehículos. Pero para pasar por ellos se tendrán en cuenta las normas generales para cruzar las calles. Como peatones hay que poner especial cuidado en comprobar que hemos sido vistos por el conductor y que éste tiene intención de detenerse. Ya que si el conductor no nos ha visto y no detiene su marcha, de poco nos sirve la prioridad. Esta medida hay que extremarla si la calle es de doble sentido, asegurándonos de que hemos sido vistos por los conductores que circulan en ambos sentidos. Independientemente de si la calle es de sentido único o de doble, lo importante es detenernos nosotros como peatones delante del paso, observar a ambos lados, y cruzar cuando el conductor detenga su marcha para dejarnos cruzar.

También como peatones debemos respetar las normas básicas de seguridad a la hora de invadir la calzada y evitar producir accidentes en los que sin lugar a dudas llevaremos la peor parte.

No tiene ningún sentido discutir contra un vehículo, y con su dueño que no para, en un paso de peatones si nos ha atropellado. Nos llevaremos la razón y la peor parte del siniestro. Debemos evitar que se produzca.

Lo que creo que debemos reflexionar como conductores que no cedemos el paso a los peatones, cuando éstos se disponen a cruzar en un paso de peatones señalizado, es si nos gustaría que a nosotros o a alguien cercano a nosotros, el resto de conductores se comportase de la misma forma agresiva que nos hemos comportado previamente. Me parece que la respuesta es evidente. Entonces, ¿por qué no llevamos el respeto a los pasos de peatones a nuestro comportamiento diario?.

Sería más fácil y seguro porque recuerda: peatones somos todos.

(*) Delegado provincial de

Fundación AVATA de ayuda

al accidentado en Zamora