“La jubilación es decir adiós a la tensión y hola a la pensión”.

A poco observadores que seamos nos habremos percatado de que en fechas recientes,se ha hablado y escrito hasta la saciedad de nuevas medidas de jubilación a partir de este enero de 2021.

Mis lectores habituales recordarán que a comienzos del pasado mes de septiembre escribía un artículo sobre “El empleo y las pensiones”, publicado en nuestro diario el día 7 de septiembre de 2020. Así las cosas, la primera pregunta que nos surge es cuáles son los cambios que se operarán con la jubilación y las pensiones.

He apreciado a lo largo de los años de ejercicio profesional que existe confusión en el empleo de la terminología en el campo de la jubilación. Por este motivo comenzaré poniendo de manifiesto que existen varios tipos de jubilación: jubilación ordinaria, jubilación parcial, jubilación anticipada, flexible y jubilación tardía o diferida, sin olvidar la jubilación activa.

Y en cuanto al empleo de la palabra prejubilación, he de aclarar que tal figura no se contempla en nuestro ordenamiento jurídico, con tal denominación. Nos estamos refiriendo a aquellos trabajadores que están próximos a la edad de jubilación y son separados de las empresas donde trabajaban, y en lugar de recibir una indemnización van a percibir unas cantidades (rentas) hasta una fecha previamente establecida. Sentado lo precedente el 2021 va ser un año muy especial para las pensiones y para las personas que se van a jubilar. No olvidemos que hay que dotar al sistema público de pensiones de algo muy importante que es la sostenibilidad, y además se van a endurecer los requisitos exigidos para acceder a la pensión y calcular su cuantía.

Uno de los cambios que se van a operar es retrasar la edad de jubilación hasta los 66 años para tener derecho al percibo del 100% de la pensión de jubilación. ¡Ojo! Hay una excepción toda vez que podrán jubilarse a los 65 años y con derecho a la pensión en su integridad quienes hayan cotizado como mínimo 37 años y 3 meses. Los años en activo siguen aumentando hasta los 67 años de edad en el año 2027, o bien tener 65 años y haber cotizado como mínimo 38 años y 6 meses para percibir la totalidad de la pensión.

Hay un tema que es fácilmente apreciable cual es que se está dificultando el acceso a la jubilación anticipada para hacer sostenible el sistema público de pensiones. La jubilación anticipada da hasta ahora la posibilidad al trabajador de retirarse 2 años antes de la edad ordinaria de jubilación (65 años), esto es, jubilarse a los 63 años y10 meses y haber cotizado a la Seguridad Social 36 años, de los cuales 2 años debían estar comprendidos de los 15 últimos años.

En el año 2021 quienes quieran acogerse a la jubilación anticipada deberán haber cumplido 64 años y la edad irá aumentándose hasta los 65 años en 2027.

No podemos olvidar que en las jubilaciones anticipadas la Seguridad Social aplica unos coeficientes reductores en función del período cotizado y lógicamente del tiempo que se adelanta la jubilación. Es muy sencillo, cuanto más tiempo falte para el retirar, más alto será el coeficiente reductor y en consecuencia, menor la pensión.

El Gobierno prevé subir las pensiones un 0,9%, con la finalidad de mantener el poder adquisitivo. Con estas líneas he querido dar una visión muy general sobre la jubilación en el sistema de la Seguridad Social, que a medida que pasa el tiempo se va haciendo más difícil su acceso, pues una de las finalidades del Gobierno es que el retraso de la edad de jubilación tiene una doble finalidad, que el trabajador siga cotizando más años y que se retrase el acceso a la prestación, y en consecuencia, al gasto público.

¡Es lo que hay, y que duren las pensiones públicas!

Pintan bastos, en el tema de las jubilaciones.

Atención amigos lectores, agárrense que vienen curvas. A hacer hucha del cerdito, por lo que pueda venir...

Para concluir:

“Tengo una edad

en la que ya dejé de estar

pendiente de muchas cosas.

No tengo por qué aclararle a nadie

lo que soy, lo que hago,

ni a dónde voy.

En este momento de mi vida

tampoco me importa

si me quieren o me odian.

Vivo mi vida sin hacer daño a nadie

y soy muy feliz”

Pedro Bécares de Lera