Esos que pregonan el patriotismo de trapo, el patriotismo de la gente abandonada, maltratada; de un pueblo que, durante más de cuatro siglos, ha sido entontecido por la torpeza e ignorancia de los que tenían el poder político e ideológico, por falta de escuelas, por la Inquisición. Esos son los que predican otra España muy distinta de la que Machado soñaba, y que no es ni más ni menos que esa idea de la patria enraizada en la bondad, en la justicia, en la lucha por la igualdad; y que nada tiene que ver con el empleo fanatizado y vacío de esa palabra sacralizada por todas las formas de oligarquía que la han esgrimido siempre como arma para entontecer y dominar. Nada hay más siniestro que el empleo de la palabra “patria”, cuando no sabemos que quieren decir los que la imponen, y que ganancias sacan quienes, sistemáticamente, la utilizan.

Gerardo Seisdedos