No se fue, se lo llevó por delante, precipitadamente, el Covid-19. Nos lo arrebató el 23 de marzo del presente, cuando el confinamiento empezaba a mostrar su dureza y las noticias se contaban por contagiados y fallecidos, casi como ahora. José Folgado Blanco, hombre de bien donde los haya, ex secretario de Estado de Presupuestos, Economía, Energía y Pymes en los Gobiernos de José María Aznar, ex presidente de Red Eléctrica Española, ex alcalde de Tres Cantos, el más querido por todos los vecinos, se fue sin despedirse y sin ser despedido como correspondía a un hombre de bien, a un hombre de su talla, a un zamorano de Morales de Rey irrepetible, en permanente ejercicio. Pocos saben cuánto deben esta ciudad y provincia a Pepe Folgado.

Cuando de Zamora se trataba, el ‘no’ jamás formó parte de su vocabulario. Aquí y en todas partes dejó muchos y buenos amigos. De su solvencia personal y profesional hablan tantos hechos que sería prolijo enumerarlos. Cuántas veces se ha ensalzado su enorme capacidad de trabajo y la confianza que demostraba a todos cuantos le rodeaban. Recordarle permite que permanezca vivo en la memoria de cuantos disfrutamos de su amistad y afecto. No es esta hora de elogios, sí de reconocimiento a la figura de un hombre, de un zamorano que se fue con la conciencia muy tranquila, y eso sólo pueden hacerlo las personas cabales que dan siempre lo mejor de sí mismos en cada aspecto de su vida. Contribuir en la medida de sus posibilidades a favorecer a la sociedad fuera cual fuera su destino, es, junto a su familia, lo que más feliz le hacía.

El pasado 23 de marzo no se le pudo despedir como merecía un hombre de su valía y categoría moral, política y profesional. El próximo sábado, día 19, en el templo parroquial de San Pelayo Mártir, en su localidad natal de Morales de Rey, a las 20:00 horas se oficiará una misa de funeral que, a pesar de las medidas de distanciamiento social, congregará a buen número de amigos, a quienes lamentaron y lloraron su pérdida. Sus tres hijos y su esposa Emilia, su compañera del alma, no estarán solos en esta despedida. Sé que hasta Morales también se van a desplazar el sábado 19, zamoranos sin sigla política alguna, amigos de condición y de corazón que supieron reconocer al gran hombre de la eterna sonrisa que había en Pepe Folgado.

Ojalá sean muchos los que sigan su ejemplo de honestidad, de coherencia en los principios y tratar, no de imponer las ideas, sino de ponerlas a disposición de los demás.