La columna vertebral de la comunicación

Las carreteras convencionales, son carreteras de doble sentido de circulación en la misma calzada, son carreteras en las cuales se registra el más alto porcentaje de siniestralidad, dejando una cifra anual de cerca de mil fallecidos, lo que supone que tres de cada cuatro fallecimientos se registran en estas carreteras. En la provincia de Zamora, en los últimos años, más del 75% de los fallecidos se producen en esta.

El principal motivo de siniestro en estas vías, con más del 90% en nuestras carreteras, está relacionado con el factor humano. Con una velocidad excesiva o inadecuada, una distracción en la que el uso del móvil de forma improcedente cobra especial importancia, da como resultado que el conductor del vehículo pierda el control de su automóvil, saliéndose de la vía o invadiendo el sentido contrario, produciendo un choque frontal.

Por ello, desde la Dirección General de Tráfico, se redujo la velocidad máxima permitida de 100km/h a 90km/h en estas vías e incrementó su vigilancia a través de múltiples dispositivos,(radares fijos y móviles, de tramo, Pegasus, actuaciones preventivas en lugares estratégicos, etc..), suponiendo esta medida una reducción de la siniestralidad.

A pesar de los datos y la mala fama que presentan estas carreteras, tenemos que reconocer que son la columna vertebral de la comunicación y el trasporte entre pueblos, ciudades y provincias. Disponemos de un total de 148.374 km de los 165.483 km de la red de este tipo según datos del Ministerio de Fomento, muchos de titularidad de las comunidades autónomas y las diputaciones provinciales.

En definitiva, la carretera convencional sigue jugando un papel clave en el transporte y la movilidad, pero tenemos que respetar sus normas, y transitar por ellas plenamente concentrados en la conducción. Estoy seguro que haciéndolo así, tendremos una visión más positiva de la carretera convencional, y entre todos reduciremos víctimas mortales.

También es importante que las instituciones mantengan el compromiso con este tipo de vías, aumentando la inversión pública en su mantenimiento y conservación, y centrándose en ellas para mejorar la seguridad vial donde exista un determinado riesgo para el usuario, y con ello, un riesgo para la vida.

(*) Delegado provincial en Zamora de la Fundación AVATA de ayuda al accidentado