“Me arde el conejo”

Hay caprichos que son el rostro del diablo. Sí, los mismos que con maestría nos llevan a fabricar sueños y nos dan otra noción de la vida. El deseo, la mayoría de las veces, abraza con fuerza la libertad y en ocasiones se vuelve lujurioso e impuro.

Veo muy poco la televisión, mejor dicho, no la veo nada. Pero aunque rehuso de ella, me entero de todo; las redes sociales (concretamente Twitter) satisface mis necesidades “informativas”. He visto que han vuelto a poner la película “Pretty Woman” y por lo visto con muy buenas audiencias. A mí me gusta más “Atracción Fatal”. Además la película tiene el contrapunto de la famosa frase: “Bunny boiler” o lo que es lo mismo: “Me arde el conejo”. Hoy se me antoja escribir con humor; no es mala idea excitarse con unas risas. Creo que es legítimo sonreír, y aunque los fantasmas de la pandemia nos lo impidan, debemos de intentarlo...

Las películas que he mencionado son el simbolismo de lo que libra el cuerpo al calentarse. En realidad, junto a la experiencia de “echar un polvo” la vida se impregna de razones incomunicables. El sexo tiene el transfondo del amor... Los protagonistas de las películas que he mencionado, se enamoraron junto al espontáneo gesto del deseo... El erotismo transforma la conquista en pasión y aunque sea por un rato, adquiere la forma del amor. ¡Hay cosas tan lejanas que en determinados planos parecen paralelas! Posiblemente dependan de los sobresaltos de la imaginación. Hay cosas que no necesitan simetría, lo armonioso no siempre es lógico, y viceversa. Creo que debemos dejarnos llevar y no fraccionar los logros del destino