“Debes ser el cambio que deseas ver en el mundo”

Mahatma Gandhi.

En los últimos días, he leído en revistas de publicación semanal, varios artículos consistentes en manifestaciones, o más bien confesiones, sobre vivencias de distintas personas a lo largo de su vida y créanme que su contenido me ha impactado, porque eran declaraciones que surgían de lo más profundo de su ser, sobre experiencias familiares, matrimoniales, de amistad, laborales, etc...

Algunas de ellas, según manifiestan en sus artículos, vividas recientemente a nivel familiar, a consecuencia de la COVID 19, que según los autores de los escritos habían cambiado para ellos el sentido de su vida, para bien y para hacer el bien.

¡La vida comienza hoy!, bonita exclamación que manifiesta, en sí misma una emoción, un sentimiento, un deseo de vivir, o comenzar una nueva vida, distinta a la que hemos vivido hasta ese momento.

Para iniciar un cambio de vida, creo que es fundamental, en primer lugar, tener el firme deseo o propósito de iniciar un cambio para mejor; en segundo lugar, hemos de tener muy claro que nunca es tarde para iniciar el cambio y en tercer lugar, un ideal claro, al ser una decisión personal y, en consecuencia, debe ser asumible porque, en caso contrario, tal vez la ilusión del cambio se convierta en una frustración y, cree en nosotros un vacio que arrastremos el resto de nuestra vida.

Hemos de tener las ideas muy claras y, saber que nunca es tarde.

Después de mi jubilación profesional, me he dado cuenta que las responsabilidades, el trabajo diario, a veces, sin poder disfrutar de unos días de descanso, la rutina y una y mil preocupaciones, se han comido, permítaseme la expresión, nuestros ideales de juventud y, lo digo por experiencia, hasta que llega el momento de tú jubilación y te das perfecta cuenta que existe otro abanico de actividades y que a consecuencia del trabajo, y dedicación, en exclusiva a la profesión, no has cultivado como te hubiera gustado.

Me viene a la memoria la contestación que dio el senador Sr. Prat, al periodista, cuando éste le pregunto ¿Cómo ha conseguido vivir tantos años y en tan buen estado? "En nada, demasiado". Respuesta inteligente. Hemos de trabajar para vivir, no vivir para trabajar, ello no es fácil y menos en los tiempos que vivimos, que bien te mata el trabajo, o te meres de hambre.

No se olviden, los más jóvenes, de la frase de lo que pudo haber sido y no fue, pues, se vive solamente una vez, hay que aprender a vivir. (Antonio Machín) Los lectores de más edad recordarán la canción de sus tiempos de juventud.

La moderación debe ser nuestra norma de vida, ahora bien, hemos de tener presente que, iniciar una nueva senda no siempre es fácil, pero nada es imposible, querer es poder y, no olvidemos que nunca es tarde si la dicha es buena.

Hemos de tomar decisiones con valentía y saber cambiar de rumbo, máxime si de lo que se trata es de un cambio para mejor. Nunca es tarde, para ello fomentamos nuestra autoestima.

No nos dejemos llevar por la rutina, aunque ante situaciones adversas, apelemos a la socorrida frase "santa rutina".

La rutina, muchas veces, impide gestionar nuestra vida de una forma mejor. Y como consejo para los más jóvenes, que están en el momento de elegir carrera, cito la frase de la escritora inglesa Mary Ann Evans: “Nunca es demasiado tarde para ser lo que podrías haber sido”.

Pedro Bécares de Lera