25 de marzo de 2020
25.03.2020
La Opinión de Zamora
Cartas de los lectores

A Luis Fernando Crespo Gutiérrez

24.03.2020 | 20:03

Con la muerte del doctor D.Luis Fernando Crespo el mundo de la Psiquiatría ha perdido una figura importante.Pero además ha pasado a mejor vida-tal era su convicción;y acertaba-un auténtico caballero castellanoleonés,pues en Zamora nació, en una familia prócer engastada durante siglos en aquella preciosa ciudad.Y era un caballero,hombre de honra y decencia,que detestaba la doblez por el mal que causa, amante apasionado de la verdad y de su búsqueda, de la autenticidad y del valor de la palabra dada.Un hombre honrado y decente, generoso, cabal a toda prueba, estamos queriendo significar. Un hombre ejemplar. Un ejemplo al que siempre recordaré con inmenso agradecimiento.

Luis Fernando Crespo, médico especialista en Neurología y Psiquiatría, contaba con una experiencia dilatada en la Institución Psiquiátrica, en los servicios de Salud Mental de la Comunidad de Madrid; fue además director del Hospital Santa Teresa de Leganés. Era además Miembro Titular con función didáctica de la Asociación Psicoanalítica de Madrid.

Su experiencia psiquiátrica, ya conocedor profundo de Freud, la adquirió en Paris, trabajando en el Hospital de St.Anne con los doctores Delay y Denniker y en la Salpêtrière, con el profesor Castaigne.

En estos primeros periodos profesionales se interesó en la noción de la identificación proyectiva de Melanie Klein, que fue incorporando a su técnica. Se sintió también profundamente atraido por las ideas de Paul Claude Racamier, hasta el punto de que llegaron a tratarse y consolidar una fructífera amistad (su hija, la doctora Pilar Crespo, tradujo para su publicación en España el fundamental libro de Racamier "Los Esquizofrénicos"), sobre la paradoja en pacientes esquizofrénicos, incorporando el esquema referencial de Racamier a la actuación clínica que ya practicaba sobre la base de la identificación proyectiva, con lo que la enriqueció logrando una comprensión más profunda de dichas paradojas. De esta manera logró Luis Fernando ampliar, permitiendo entrara más luz, el resquicio que tras muchas dudas dejó abierta Freud, quien en en principio no veía posible el tratamiento psicoanalítico de las psicosis por la dificultad de la creación de vínculos transferenciales con los pacientes.

Hoy día hay analistas, muchos, de distintos esquemas referenciales, que tratan a pacientes psicóticos utilizando los instrumentos de la identificación proyectiva y comprensión de las paradojas. Porque el doctor Crespo siempre estuvo convencido,y a ello tendió su trabajo, abrir el portilllo,de la frase de Freud asegurando que "en muchos trastornos psicóticos hay una persona normal oculta en algún rincón de la mente del paciente", y así poderla liberar.

Trata acerca de todo ello en sus libros"Paradojas y Metamorfosis de los Esquizofrénicos.Clínica de la Identificación Proyectiva"y "La identificacion proyectiva en las psicosis".

Además variados textos suyos han sido recogidos en la obra "Pensamiento vivo", que han sido distribuidos en los correspondientes bloques:" Psicoanálisis en las instituciones psiquiatricas,donde recoge su dilatada experiencia;"Psicoanálisis clínicos", reflejo del interés del autor por las patologías graves;" Psicoanálisis y sociedad".

Pero de manera destacada es en"Psicoanálisis y cultura"donde destaca Crespo las frecuentes incursiones de Racamier en la mitología grecolatina,y aun moderna(es Racamier quien crea el Antedipo) ya que, añade Luis Fernando," no nos sorprenderá que un hombre de la experiencia de Racamier se haya visto forzado a recurrir a los mitos de la antigüedad para intentar explicar los enigmas de la esquizofrenia" y, singularmente, junto con Bion, de la perversidad narcisista, y aquí entran Medusa,Gorgona...triste cosa esta, sobre las cuales Crespo y Racamier al alimón, Bion y otros enfocan con luz que ayuda a desvelarlas.

Hay que destacar que el doctor Crespo, al igual que lo hizo Freud, ha venido trabajando hasta prácticamente antesdeayer en su acogedor estudio luminoso, en el bajo de una casa con ventanales a un jardín. Abres la cancela desde la acera y has de atravesar dos metros de verde césped antes de alcanzar la puerta del edificio. Pues bien, a tu derecha, a la altura de tu hombro, has dejado un árbol frutal. Es un breve granado pero en la estación propicia puedes ver tres o cuatro granadas chiquitinas, unos pomitos que van encorpando para en otoño ofrecerte una granada coloreada y dulce.Y a uno le vienen a las mientes las palabras de la Escritura:"El justo... crecerá en los atrios de nuestro Dios; en la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso".

Hace una semana estábamos en su casa merendando unos bartolillos riquísimos y charlando también tan ricamente: yo le escuchaba siempre con el oído atento. Al día siguiente un ictus repentino y resolutivo lo postró. Rodeado de su familia recibió los Óleos santos y ya el Padre le ha llamado a su Casa. Por la misericordia divina confío en vernos juntos de nuevo sin mucho tardar, que la casa del Padre tiene muchas moradas.

Hoy sus cenizas reposan ya en Zamora. Era el doctor Crespo Caballero de la Real, muy antigua e ilustre Cofradía de Caballeros Cubicularios de san Ildefonso y san Atilano, una corporacion nobiliaria fundada en el siglo XIII, de las más antiguas de Europa, pues, y cuya historia parece una novela de Dumas.

Su hábito de coro para los cofrades para los días señalados consiste en un manto y birrete de moaré verde, el color de los magnates de Castilla. Tal ha sido, en los muchos campos de esta vida, don Luis Fernando Crespo Gutiérrez. Dale, Señor, el descanso eterno y brille para él la luz perpetua.

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