15 de febrero de 2020
15.02.2020

La educación afectivo-sexual: "Lo he visto en el móvil"

El Observatorio de Salud Reproductiva del CSIC señala el aumento continuo del número de embarazos en la adolescencia

14.02.2020 | 19:38

He considerado hablar de educación sexual por la fecha señalada en la que nos encontramos - basta darse un paseo por los escaparates de la ciudad repletos de lencería para que nos lo recuerde a cada instante- de manera que uno puede pensar que es un día para pasarse retozando con la pareja o también, podría pensarse que nos lo tienen que marcar en el calendario para que dediquemos algo de tiempo a ello... sin ánimo de banalizar, creo que la frase del título justifica bastante bien tanto la necesidad como la naturaleza de la situación actual en relación con la educación sexual entre los adolescentes.

En relación con la necesidad, déjenme que les cuente algo. Hace unos meses una amiga venía visiblemente disgustada, porque una sobrina de 15 años se había quedado embarazada. Dirán ustedes, embarazos no deseados a edades tempranas no son, desgraciadamente, algo nuevo. La cuestión es que nos contó que esta chica había pasado la tarde jugando - fíjense que digo jugando como si fuera a la brisca- con sus amigos a algo que sí es más novedoso: el muelle. También conocido en sus variaciones como la ruleta o el carrusel. Un juego consistente en sexo grupal que, en su forma, se asemeja al inocente juego de la silla. Todos bailan y se van moviendo, pero respetando la estructura circular. Las chicas van en un sentido, y los chicos en el opuesto. Cuando la música se detiene, los adolescentes que quedan enfrentados deben mantener relaciones. Huelga decir cómo se van eliminando los chicos.

Supongo que ustedes, como yo, se habrán quedado entre petrificados, asustados y, sobre todo, sin recursos para afrontar esta situación si tienen hijos; pero déjenme que les siga contando que cuando he comentado tales juegos con algunos conocidos vuelve a sonar el socorrido argumento: "bueno, son jóvenes", "ya sabemos cómo son los jóvenes" lo que significa que valoramos estos actos como hechos aislados; sin embargo, este tipo de prácticas se están haciendo cada vez más frecuentes según alertan los investigadores. No entro en moralidad, eso me llevaría mucho más que un pequeño artículo, entro en las consecuencias sociales y personales que tienen estas prácticas, sobre todo, para las adolescentes. El Observatorio de Salud Reproductiva del Consejo Superior de Investigaciones Científicas señala que se ha producido un aumento continuo del número de embarazos en la adolescencia, de manera que en la población de 15 a 19 años de edad la tasa de embarazos por mil mujeres ha pasado de 15,12 en 1999 a 24,21 en 2009 (últimos datos que he podido encontrar).

Esto significa que, si bien antes la necesidad de educación sexual era la falta de información, ahora podemos decir que hay unabsoluto bombardeo de información desvirtuada en la que es la mujer la que se lleva la peor parte. Como muy certeramente apunta el sociólogo y compañero Juan Anleo, venimos asistiendo a un claro proceso de pornografización de la sociedad que se ve, de alguna manera, en la obligación de aumentar, cada vez más rápido y más con más fuerza, su dosis de estímulo sexual. Resulta cada vez más complicado producir el mismo efecto con la misma dosis, por lo que esta ha de ser aumentada periódicamente. El acto clásico ya no vende, es necesario añadir más acción, más personas, más, más, más. El filósofo Byung-Chul Han lalma la atención sobre como todo se vuelve hacia fuera "descubierto, despojado, desvestido y expuesto para su inmediata devoración en la sociedad porno".

Todo comienza por la publicidad, dado el impacto económico que parece tener el sexo como carnaza; sigue en el cine, en las series, etc., donde cuando se levantan de la cama parece que la única que ha dormido desnuda es la chica; es la chica también la que complace en cualquier caso también explícito (tríadas, grupos, etc.), mientras que se cuidan muy mucho de que el hombre tenga sus genitales a buen recaudo. Entiéndanme no estoy en contra de las escenas explícitas o de los desnudos femeninos, pero sí de los desnudos solo femeninos, por la utilización que se hace de la mujer, por la influencia que pueden tener su comportamiento, de manera que, si hablamos de educación afectivo sexual, tenemos que hablar también de igualdad, de hecho, van de la mano. Veamos.

La igualdad en el ámbito sexual comprende dos aspectos; por un lado, la libertad para decidir; en este terreno hemos avanzado mucho de tal manera que en la investigación: "diferencias sexuales en la sexualidad adolescente" realizada por López y otros en 2011 entre 4.300 adolescentes de Zamora, Ávila y Badajoz, la conclusión fue que chicos y chicas son cada vez más similares. Ambos sexos se sienten con el derecho a tener relaciones sexuales si lo deciden, ambos sexos pueden tomar la iniciativa y ambos sexos, en un número semejante, tienen relaciones a una edad similar y con un número de parejas parecido.

Sin embargo, el otro aspecto de la igualdad sexual comprende que la mujer no sea manipulada. Me explico. Bajo esa aparente uniformidad entre sexos, hay diferencias muy significativas en relación a los motivos. Mientras la motivación de las chicas es afecto y sexo, los chicos es sexo y afecto. Los chicos sienten más interés sexual e interpretan la realidad de una forma más sexuada que las chicas.

Entonces, me pregunto si ese comportamiento igualitario no será una libertad socialmente inducida, fruto de una socialización sexual de las chicas en las que se les ha insistido mucho en el valor del sexo y menos en el del afecto a través de los medios que ya he comentado y, concretamente, al acceso al contenido para adultos facilitado por el móvil. Anleo apunta un dato que me parece que justifica en totalidad la educación afectivo-sexual y es que un niño, antes de dar su primer beso, ya es consumidor de porno. En un estudio del 2015 se señala que la primera visualización tiene lugar a los 9 años y que 9 de cada 10 chicos y 6 de cada 10 chicas consume habitualmente pornografía antes de los 18 años. Así, los menores de 10 años representan el 10% de los consumidores de pornografía en la red.

Ahora volvamos a preguntarnos ¿cuál es el rol de la mujer en la pornografía?, es más, ¿aparecen mujeres, o son meros juguetes con capacidad de satisfacer?, ¿Sus correspondientes pareja o parejas se preocupan de que la mujer también disfrute plenamente o más bien de que les satisfaga?, y ahora pensemos en esos adolescentes tempranos consumiendo ese material como modelo. Seguro que ahora ya les resulta más comprensible que el muelle, el sexting, el semáforo, las manadas, el tampax on the rocks, etc. sean para ellos casi naturales. Fíjense, en el salón erótico de Barcelona en 2018 rezaba un spot que decía: en una sociedad sin educación sexual, el porno es tu libro de instrucciones y con este tipo de ficción, el porno más machista seguirá siendo la única lección de educación sexual a la que accederá tus hijos.

Pablo Alonso de la Dirección General de Salud Pública afirma que, en todas las comunidades autónomas, en mayor o menor grado, hay programas de educación afectivo-sexual en la escuela. Sin embargo, no se dispone de una información sistematizada sobre su nivel de implantación y, en general, hay dificultades para que el profesorado los lleve a cabo o directamente no desean participar en ellos.

Aunque ha quedado mucho por decir reitero que: "una educación sexual y afectiva realista, rica en principios y valores humanos profundos", es absolutamente esencial para la igualdad de género UNESCO. Como padres y educadores no podemos mirar hacia otro lado, pero de eso hablaremos en el siguiente encuentro.

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