Entramos en la recta final del mes de octubre, convocado por el papa, para este 2019, como Mes Misionero Extraordinario, cuyo epicentro celebrativo es hoy aprovechando la celebración del Domingo Mundial de las Misiones (Domund). Una jornada hecha sí, para recaudar porque la ayuda económica es esencial para el sostenimiento del ingente y nunca suficiente trabajo que desarrolla la Organización de Misiones Pontificias (OMP), impulsora de esta jornada, en más de 100 países y más de 1.000 territorios a lo largo y ancho del planeta. Conviene contextualizar los números de esta jornada, España para empezar tiene repartidos por el mundo cerca de 11.000 misioneros, personas que lo dejaron todo para emprender un viaje lejano con el fin de ayudar al que más lo necesita utilizando por bandera el Evangelio, personas que de pronto apuestan por vivir en un país sumido en crisis terribles o incluso la guerra, y que incluso pueden no regresar jamás. Desarrollan más de 2.200 proyectos que sostienen la obra de las Misiones mediante la Evangelización, la asistencia sanitaria, la educación, la acogida de refugiados, la atención a ancianos..., la Iglesia sostiene en estos lugares 27.000 instituciones sociales y más de 119.000 educativas, casi un 55% del total de centros de la Iglesia en el mundo. Números que hablan por sí mismos sobre la necesidad del Domund. La campaña de la OMP de España presenta este año un vídeo en el que hace ver qué mientras esta gran obra tiene poco escaparate social, parece más de lo de siempre, genera dudas de si el dinero llega a destino, en medio de un discurso agotado que ha convertido en inmune a la sociedad de aquí frente a los problemas de la sociedad de allí... Frente a todo eso, la realidad de hoy es que la OMP quiere seguir desarrollando su labor tal como lo viene haciendo históricamente, desde 1943 con esta jornada en España, Una acción ligada al mensaje del papa Francisco que pedía al comienzo de este mes de octubre una nueva primavera misionera en el seno de la Iglesia Católica. Esto es, recordar que todos los bautizados son llamados a ser misión y que la Iglesia tiene que vivir en un estado permanente de misión que le permita llegar a las periferias, a aquellos ambientes que hoy viven alejados del Evangelio.

Paradigma del trabajo misionero por estos lares, en la actualidad, es el grupo scout Shamar, que lleva actuando con el proyecto Mucua en Angola, creciendo sin parar año a año y con más recursos humanos y económicos. De hecho, las grandes líneas del proyecto eran presentadas esta semana en la jornada organizada por Cruz Roja en el día internacional de la erradicación de la pobreza. Lo dicho, a colaborar y a seguir creciendo.