10 de septiembre de 2019
10.09.2019

Liderazgo educativo: de la supervivencia a la excelencia

La dirección de una escuela debe ser una especialidad profesional

09.09.2019 | 20:36

Septiembre. Tiempo de planificación, de diseño, de puesta en marcha..., de innumerables reuniones donde, con energías renovadas, todos hablan de la necesidad y el deseo de cambios, si bien nadie está muy seguro de dónde o de cómo iniciar esos cambios y las miradas se vuelven hacia la Dirección, a veces saturada con otros asuntos administrativos; sin embargo, la OCDE dedica un informe de dos volúmenes sobre la necesidad de cambios en la estructura organizativa de centros educativos con la figura del director como elemento clave e identificando la gestión del centro como uno de los factores de eficacia escolar a través de un liderazgo activo. Es cierto que la función directiva es hoy tremendamente compleja por varios motivos, pero uno de los principales es el que expongo a continuación.

La dirección de un centro debe ser una especialidad profesional. Así es en todos los países europeos, excepto en España. Aquí mantenemos un sistema de elección democrática entre los profesores del centro, sistema que da problemas, porque es complicado encontrar profesores que deseen asumir la función directiva y porque no tienen una preparación específica para ello. Es cierto que en los últimos años los gobiernos regionales de Andalucía, Canarias, País Vasco, Cataluña y la comunidad de Madrid han desarrollado reglamentos propios y algunos "programas" de formación, de entre 60 a 100 horas de duración, dirigidos casi exclusivamente a los equipos de liderazgo en funciones. En contraste, en otros países como por ejemplo Inglaterra existe un organismo público, el National College for School Leadership, cuya misión es aumentar la calidad y la provisión de líderes escolares a través de programas que cubren la capacitación, el análisis y la asesoría en iniciativas estratégicas nacionales sobre asuntos de política educativa. En Irlanda existen organismos con similares objetivos, la unidad de formación para líderes escolares, Leadership Development for Schools y la Regional Training Unit (unidad de formación regional) en Irlanda del norte son los organismos encargados de proporcionar desarrollo profesional a los líderes escolares. Eslovenia cuenta desde 1995 con la Escuela Nacional de Liderazgo Educativo con un curriculum que cubre: programa de capacitación para dirigir, tutoría para los directores de escuela recién nombrados, redes de escuelas de aprendizaje basado en los conceptos de la eficacia y la mejora escolares, desarrollo de nuevos enfoques a la educación, investigación en acción para directores, etc. Finlandia y Dinamarca cuentan con institutos de liderazgo educativo como especialidad universitarias.

Desde la investigación también se apunta hacia la imperiosa necesidad de formación en liderazgo escolar. Stoll y Fink ya en 2008 resumieron los factores característicos de las escuelas ineficaces y tres de ellos están muy relacionados con el papel que tiene el director en el ejercicio del liderazgo:

1º) La falta de visión. Los profesores no participan de un proyecto común y los directores tienen escasas expectativas sobre los equipos.

2º) la falta de dedicación y de energías para conseguir que se mejoren los resultados académicos.

3º) Las relaciones disfuncionales entre el equipo docente, con escasa confianza y estabilidad.

4º) la práctica en clase ineficaz.

A pesar de que esta situación es conocida, no parece que encuentre recepción en los oídos de los políticos españoles, sean del color que sean y, a día de hoy, la figura del director educativo sigue siendo un problema sin resolver.

Habría que considerar cómo organizar programas de liderazgo mediante una institución nacional que asegure la coherencia y la provisión eficaz de la formación en los diferentes contextos escolares y sociales. Se requerirán diferentes tipos de habilidades, por ejemplo, para dirigir escuelas rurales que centros de adultos urbanos. También, hay una distinción entre asumir la función profesional de director educativo y la función de liderazgo temporal en una escuela específica, pero en cualquier caso debería cubrir una formación en relación con una primera capacitación preparatoria, cuando un maestro comienza a asumir responsabilidades de gestión y liderazgo; una formación inicial que comprende a directores asistentes y adjuntos que son líderes experimentados, pero que no tienen intenciones de ocupar el puesto de director y una formación de liderazgo avanzado para aquellos directores escolares que maduran en su función, buscan ampliar su experiencia, refrescar sus conocimientos y actualizar sus habilidades.

Una vez expuesta la necesidad de formación específica para los líderes escolares, queda otra cuestión por tratar y es qué paradigma de liderazgo escolar es necesario. Existen numerosísimas publicaciones en torno al perfil del líder, sólo en el último año se publicaron más de 2000 artículos en torno a qué es un buen líder. Desde aquí, proponemos el paradigma de liderazgo creativo como forma de responder con perspectivas innovadoras a complejos retos de los líderes de las organizaciones educativas del siglo XXI. El liderazgo creativo supone la construcción de conocimiento generado desde dentro de la organización educativa con y desde los profesionales que desarrollan su labor en ella, con la figura del líder como gestor no sólo de recursos, sino también de personas, pero eso será en el próximo encuentro.

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