26 de agosto de 2019
26.08.2019

Pablo Casado, la bombilla de España

El exceso de confianza del presidente del PP no le permite ver la realidad de un partido en declive

25.08.2019 | 20:05
Pablo Casado.

El PP de Casado, G.Egea y cía se ha metido un subidón enorme de "glucosa" con eso de gobernar en Madrid (Ayuntamiento y comunidad) y en otras autonomías, con la ayuda de Cs y Vox. Pero esos subidones, como todo el mundo sabe, son malos a medio y largo plazo si no se controlan a tiempo. Esa elevación rápida de "azúcar política" hace olvidar a Casado –y a su tropa– que no han ganado las elecciones generales ni las autonómicas y que llevan perdiendo a mansalva escaños y votos desde 2015.

Eso es lo malo del exceso de confianza de Casado, que no le deja ver la realidad cruda y dura, o sea, tozuda. El PP va de capa caída y no es ni la sombra de sí mismo, a pesar de esos exabruptos de algunos peperos en los medios de comunicación y en el Parlamento.

Ahora quieren competir electoralmente y ser oposición con eso de que son, según ellos, el faro de España. No sabemos si ese faro tiene una bombilla de pocos vatios y si es luz o no de larga duración o es un simple "bluff", que es lo que parece ser.

Lo que sí sabemos, por las decisiones judiciales y las investigaciones policiales de la Udef y la Uco, es que este PP de Madrid, del dogmático Casado, es el más castigado por la corrupción, y suma y sigue...

El PP actual no es un centro derecha, centrado y moderado, como algunos peperos pregonan sin creérselo. Es una derecha que tiende al ultraliberalismo con el silencio taimado de Cs.

Esta idea de Pablo Casado para reinventar el PP, a la que hace cómplice a Díaz Ayuso en Madrid, se refiere seguramente a que el Gobierno que esta "experta en redes sociales" lidera junto a Ciudadanos (con apoyo parlamentario de Vox) se dispone a ejercer de contrapoder del PSOE.

Y para eso Casado escogió como futura presidenta de Madrid a la hilarante Isabel Díaz Ayuso, de inspiración aznarista. Y ella, tan "divina", siente que está llamada a iluminar al país con sus "ayusadas" y memeces, su políticas neoliberales y la "innegociable apuesta de su partido por la uniformidad de España".

Todo por España. Este PP madrileño de Díaz Ayuso será la atalaya desde donde se ilumine la nueva España frente al "sanchismo" del PSOE y al "comunismo" de Unidas Podemos. Este proyecto político de Pablo Casado vía Díaz Ayuso y la Comunidad de Madrid, lo exportará a otras comunidades afines. Y será, según ellos, como el ariete, la avanzadilla de ataque contra PSOE y su "banda" de comunistas e independentistas.

Pero Díaz Ayuso es una auténtica "paleta" de la normativa constitucional y de la ley de Educación. No creemos que le valga a Casado para este fin. La medida estrella, que propuso en la sesión de investidura, que obligará a los centros públicos de enseñanza a más trasparencia y control en la programación de sus talleres y charlas extracurriculares, ya estaba contemplada en la normativa de la Consejería de Educación. No se entera de nada la "metepatas" Ayuso. Seguramente, lo que quiere sin tanto disimulo, es "cargarse" los talleres y charlas extracurriculares de los centros educativos públicos, cuando no sean del agrado de ella y de Vox.

Tiene que apañar un gobierno capaz de dar coherencia a un ejecutivo surgido con fórceps, y cumplir lo mil veces prometido: libertades, fiscalizad a la baja y transmitir que hay un gobierno. Hasta en esto se ha mostrado excesivamente latosa. Quizás porque sea el único breve argumentario que domina de los que le sopla al oído su equipo asesor comandado por Mar. Este es el inquietante gurú político Miguel Ángel Rodríguez, Mar, exsecretario de Estado de Comunicación y portavoz del Gobierno con Aznar. A Mar le gustaban mucho los exabruptos y las acusaciones sin argumentos contra el contrario político.

Pero parece que los comienzos no son nada buenos, ni traen aires de regeneración, ni novedades en la transparencia democrática. El Ejecutivo de Ayuso, sin empezar a andar, está plagado ya de serias sospechas sobre algunos de sus miembros.

Su oasis fiscal – esa rebaja histórica de la que habla tanto Ayuso– oculta una bajada para las grandes fortunas y rentas, pero un aumento de impuestos para las clases medias y bajas, como ya se hizo en los tiempos de Aguirre y Gallardón.

Y como dice el líder de la oposición (que ganó las elecciones), el socialista Ángel Gabilondo "no es que teman perder las libertades; lo que temen es perder el poder" y la "pasta". También les recomienda Gabilondo que se dejen de pamplinas de creerse la oposición parlamentaria a Pedro Sánchez, y ser el bastión pepero contra el Gobierno de la nación. Que se dediquen, más bien, a afrontar y resolver los problemas de los ciudadanos madrileños.

¿Y cómo pagará Díaz Ayuso la enorme deuda que actualmente tiene la Comunidad de Madrid? ¿Cómo abonará el excesivo consumo de energía lumínica de ese faro de España que es Madrid?

¿No volveremos a las mamandurrias, a los chiringuitos, a los "sobres de dinero negro" y a las corruptelas? Esa es la única forma de financiarse que sabe el PP de Madrid y de algunas otras comunidades.

El faro pepero de España va a dejar pronto de iluminar por impago de facturas o por denuncias y encarcelamiento de algunos de sus fareros –o fareras– más reputados.

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