13 de junio de 2019
13.06.2019

Zamora te cura

Hay lugares que tienen el poder de curar, de hacerte olvidar y calmar el dolor

12.06.2019 | 18:37

Hay lugares que tienen poder sanador, ya sea por el clima o las gentes. Bien es cierto que a determinada gente afligida o atormentada no les afecta para bien ni personas ni paisaje. Inexplicable. Complicados somos bien de veces. Sin embargo hay determinados lugares que visitas- por ejemplo enclaves de monasterios- y te explicas su ubicación por la maravilla del sitio o la tranquilidad que se respira. De esto sabe mucho mi amigo José Yáñez, cuya tesis doctoral, recientemente publicada versó sobre el monasterio de Caaveiro situado donde el silencio se parapeta tras una muralla vegetal y el espíritu encuentra en las alturas su refugio de paz más atrevido, en medio de la fraga: el bosque autóctono gallego. Otro ilustre coruñés, César Antonio Molina ( ex ministro de Cultura) le cantó a ese maravilloso parque natural con un poemario entero de escueto título: "Eume". Uno y otro conocen el paraje a fondo, el primero llevó a cabo, en condición de Jefe de servicio de arquitectura de la Diputación de Coruña, la dirección de ejecución de obra de la restauración del monasterio; el segundo no sólo escribe de lugares ecológico-poéticos de su tierra gallega sino de otras partes del mundo, y singularmente de Italia. De ello habla su libro: "Lugares donde se calma el dolor": Un conjunto de crónicas de viaje a ciudades por donde anduvo el autor que nos describe paisaje y personaje, historia e intrahistoria, pasado y presente, de urbes que el arte, historia, geografía, alma y cuerpo de las mismas fascinan al autor hasta el punto de reunirlas con el epítome: "donde se calma el dolor", de apetecible lectura por la agradable terapia que su visita promete. Descripciones eruditas y muy bellamente contadas nos hacen apreciar mejor lo que en viaje turístico normal desconocemos o no sabemos captar.

El autor te invita al viaje. En esos lugares descritos la historia, la cultura, el arte, el paisaje o la gente de ayer y hoy son un combinado de experiencias que por su hondura estética, son capaces de hacerte olvidar por un tiempo los problemas y calmarte el dolor. No es poco.

Cuando encuentre al exministro, algo que no es difícil que suceda, pues le he visto frecuentemente paseando la Calle Real, le voy a sugerir que escriba, si no lo está haciendo ya, otro volumen dedicado a lugares y ciudades españolas "donde se calma el dolor" y que empiece por Zamora; en primer lugar porque es una ciudad donde se canta y se celebra el dolor, con la sublimación del mismo en seculares procesiones, pues eso es en resumen la Semana Santa, y porque tiene lugares, tanto en la capital como en la provincia, que pueden entrar en el catálogo de atractivos que le enamoran al estilo de los descritos en el citado libro.

Calmar el dolor, desestresar, ofrecer ámbitos y espacios al habitante y al forastero con esos lugares elegidos donde se posa la mirada con lentitud, el cuerpo con placer y el alma serenándose.

Lejos queda aquella Zamora de principios del siglo veinte donde el sabio profesor Gómez Moreno tuvo dificultades para alojarse decentemente. Y eso que venía a catalogar nuestro patrimonio artístico! Parece que esa incapacidad de nuestra capital de dar buen cobijo al visitante fue tan patente y duradera que otro visitante, el escritor y cineasta Edgar Neville, todavía en los años cincuenta, confesaba en su libro de viajes: "Mi España particular" que "Zamora es muy hermosa pero los hoteles no han sufrido reforma desde los tiempos de Doña Urraca". Esto ha cambiado, por suerte para bien, pero es preciso llegar a un consenso general para ofrecer una ciudad que ofrezca ese atractivo peculiar. Mostrar, vender, cuidar y publicitar lo que nos distingue. Nuestra humildad ya es un valor y la sencillez también. Al fin y al cabo siempre se viaja escapando de algo y sobretodo huimos del agobio que tantas malas cosas trae. "ZAMORA TE CURA". Qué buen lema sería si fueran diciendo que es verdad, que el dolor aquí se aminora y que la estancia es un agradable descanso en todos los sentidos. La capital y la provincia tienen los componentes básicos de tan demandada medicina.

¿Llegará el día en que se recomiende de boca en boca tan necesaria botica turística? Dios lo quiera. Pongámonos a ello. Pero todos juntos, en la misma dirección y compartiendo objetivos. Saldrá ganando toda la provincia.

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