07 de mayo de 2019
07.05.2019

La fortuna son personas

Todo es insignificante si se puede comprar

06.05.2019 | 19:17

Con el fin de arrojar la vida contra el testigo de la desesperación hemos inventado las cosas. Con ellas el hombre se mantiene alejado del camino de la tranquilidad y ,eventualmente, suelta algún suspiro. Pensamos que la inmortalidad se gana con la tenencia y olvidamos que lo duradero se persona junto a la obra... No junto a las cosas.

Hablando sin eufemismos, supongo que la principal razón de la vida es vivir. Es triste pensar que muchas personas están condenadas a la soledad impuesta. Creo, que la vida, es la síntesis de nuestras relaciones interpersonales. Es bueno considerar, a modo de reflexión, la cubierta de una caja mortuoria: los que tengan yuyu (sonrío) que no lo hagan. ¿Qué capacidad tiene? ¿En ella podrán meter, junto a nuestro cadáver, las cosas que nos pertenecen? La vida, es una posada que honra las relaciones humanas y ambiciona las cosas bellas creadas para compartir.

No es lo mismo beber un vaso de vino solo; que ser taberna llena de afectos, los mismos que a su vez, son circunstancia de cariño, amor y respeto. En el fondo, el volumen de nuestra vida, nos lo dan otras personas... Ellas, son el único bien imprescindible para vivir; no, no es lo mismo ser proyecto que causa. Qué de personas habiéndolo perdido todo quedaron flotando en los afectos y fueron placer furtivo del cariño y el amor...

La fortuna son personas: compadres, amigos, parejas, de nuestra propia elección. Y por supuesto, la familia. Todo es insignificante si se puede comprar. Creo que la suprema felicidad reside en conservar los afectos, sin ellos, la vida es bastante incompleta. Vivir es el sacrificio más bonito que existe; junto a los demás está el ímpetu de la vida.

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