16 de abril de 2019
16.04.2019
Zamoreando

Fue un acierto

Eva Crespo ofreció un pregón de Semana Santa con mayúsculas que ya forma parte de la historia de Zamora

15.04.2019 | 19:23
Fue un acierto

El acto del pregón oficial de la Semana Santa de Zamora, con nueva puesta en escena, fue todo un acierto. Un escenario limpio, con los elementos justos y necesarios y con las personas indicadas. Sin autoridades o lo que es igual, sin políticos, sin representantes de esto y aquello. Un escenario para hacer y decir lo que todos esperan en el inicio de la Semana de Pasión zamorana. Isabel García, presidenta de la Junta de Cofradías, tuvo un acierto pleno al eliminar, sobre todo en campaña electoral, lo que se pudo haber convertido en un mitin indeseado. Y así debería seguir. Cada uno en su lugar y Dios con todos, hasta los que de Él reniegan. Si acaso se echó de menos a don Gregorio, nuestro Obispo, muy bien representado por el vicario general, José Francisco Matías Sampedro.

Hay que hablar del pregón, con mayúsculas, de Eva Crespo. Un pregón que pasará a la historia, que ya está en la historia de esa parte esencial de la Semana Santa zamorana. Posiblemente, y no es solo apreciación mía, el más brillante pregón pronunciado nunca. Espectacular. Extraordinario. Asombroso. Se me ocurren infinidad de adjetivos que añadir a lo que Eva Crespo dijo e hizo durante un pregón que a los presentes se nos antojó corto. La pregonera supo llevarnos con ella en volandas por esta semana de diez días que "cosió" al recuerdo de todos y cada uno de los presentes. Ni un nombre de más ni de menos. Los suyos y los de todos. Medida y comedida pero diferente. Con sencillez y cercanía, sin grandilocuencias que siempre sobran. Sin más lirismo que el que proporciona el día a día semanasantero del que la vive con intensidad.

Sin menospreciar a nadie, todo lo contrario, creo que hay que remontarse al pregón de Anselmo Allúe Horna para encontrar una proclama de las características del que nos ofreció Eva. Memorizó el verso y la prosa. Sólo de soslayo miraba los folios que le servían de soporte. Unos folios convertidos en lienzos en los que bordó sus palabras. Un bordado de realce que nos hizo disfrutar, reír y llorar, que nos hizo vibrar, que nos hizo emocionarnos. Conozco a Eva desde hace muchos años, cuando era una niña. Me parece verla destacar en el Grupo Albatros de Danza Clásica, dirigido por Marisa Gutiérrez, con tutú y zapatillas de punta. Tenía estilo y gracia. Pudo haberse convertido en una auténtica "prima ballerina". El periodismo llamó a su puerta que se abrió de par en par, para dejarnos a quien el Domingo de Ramos revalidó con creces su profesionalidad y su zamoranía. Confieso que no he podido asistir a todos los pregones. En todo caso no juzgo, simplemente opino. Este año, también otro pregón, el pronunciado por Manuel Mostaza Barrios en el Club de La Opinión es de los que ha hecho historia. El pregón de Manu no dejó indiferente a nadie. Nos proporcionó una visión de la Semana Santa de Zamora diferente y necesaria. En él, hablaron el sociólogo, el politólogo y el ser humano, el zamorano de Sanabria que dio un sentido, el auténtico, a la Semana de Pasión, con un realismo brutal pero no descarnado. También hay un antes y un después del pregón de Manu, emotivo cuando debió serlo, realista siempre. Manu nos condujo por la Zamora vacía, por la Zamora 'vaciada', advirtiéndonos del peligro de perder lo que es verdaderamente nuestro, de todos los zamoranos, los de aquí y los de allí la cada vez más numerosa diáspora, es decir nuestro patrimonio, la semana grande que recorrió con los ojos del que mira el asombro de la Pasión de Cristo tal y como se vive en Zamora. Gracias Eva. Gracias Manu. Gracias a todos los pregoneros.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook