23 de marzo de 2019
23.03.2019
Cartas

de los lectores

Vigor, simpatía y desarrollo económico, jurídico y mental

22.03.2019 | 18:52

Que duda cabe que para conseguir el máximo bienestar económico, empresarial, jurídico, social, cultural, etc., se precisa que toda la ciudadanía utilice al máximo sus características y potencialidades; obviamente, nos referimos a las que condicionan positivamente, y contribuyen a ello, a su desarrollo sostenible, su crecimiento equilibrado, su sentido de la responsabilidad, su conciencia en el cumplimiento y observancia de las leyes, su participación activa en la sociedad, su madurez para asumir con conciencia de sus posibilidades, cualidades, aptitudes y actitudes, responsabilidades políticas, sindicales, de paternidad, de cualesquiera organizaciones a las que voluntariamente se inscriba y/o proponga para puestos directivos, etc.

El vigor mental, intelectual, emocional, físico y de cualesquiera otra naturaleza, son aspectos imprescindibles, como condición "sine qua non" para lograr, con el concurso de toda la ciudadanía una sociedad mejor y más justa para todos; es por ello, que el vigor; salvo mejor opinión fundada en la lógica, en el sentido común, en la buena voluntad, etc., y no en la demagogia, en la ignorancia, en el rencor, en la envida, en el menosprecio, etc; es muy deseable que exista, se desenvuelva, y se utilice para mejorar la economía, la justicia, la actividad empresarial, el progreso personal y del país, etc. El vigor, pues, habrá que publicitarlo para concienciar a la población de su necesidad para resolver mejor, y antes, la problemática de la sociedad.

Y la simpatía, también, es otra cualidad personal que hace las relaciones humanas más agradables y, consecuentemente, más fraternales, más fructíferas, abre las comunicaciones interpersonales, facilitando el intercambio de ideas, el trabajo en equipo, nuevas conocimientos personales, la aportación de opiniones a los medios de comunicación que, en principio, es positivo, si consideramos que el "hombre es un ser sociables por naturaleza"; y tengamos en cuenta aquello de que "hablando se entiende la gente". Consecuentemente, la simpatía es también un "activo" que hay que promocionar por la buena predisposición que conlleva en quién la recibe y la satisfacción de quién la tiene y ofrece a los demás; y, ambas partes más felices, que es de lo que se trata de alcanzar en "este valle de lágrimas", provocado por el mal sentir y actuar del "personal". Además, la felicidad conlleva a disfrutar de una buena salud; pues tengamos presente que el estado anímico influye en el funcionamiento orgánico de nuestro cuerpo, como en la situación mental; además de contribuir a la alegría y cariño sanos.

Ser "vigoroso", "valiente"; "ponderar alguna cualidad de alguien"; son aspectos, pues, dignos de consideración por su potencial contribución al bien de todos, como reconocimiento de lo bueno que pueda tener una persona; y como características a tener en cuenta para alcanzarlas y ser dignos de ellas, por el esfuerzo que supone su posesión.

En fin, que se debiera tener a mano el Diccionario de la Real Academia Española, ahora muy fácil, con los móviles "inteligentes"; antes de "confundir la velocidad con el tocino", que dirían mis "tataras" que, sin "estudios", aprendieron mucho de la vida, con su trabajo, su observación, su prudencia, y su recto proceder en todos los ámbitos de la vida; y, por supuesto, sin demagogias, algunas bien caras al erario público, y "sabiendo lo que hacían y decían"; para no caer en el ridículo, y manifestar ignorancia supina.

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