14 de febrero de 2019
14.02.2019
Cartas de los lectores

Sobre la buena mesa

13.02.2019 | 20:06

( El mejor espejo es un viejo amigo. Herbert).

Este fin de semana, leía un artículo de Rafael Ansón, presidente de la Real Academia de Gastronomía, titulado "Un gourmet llamado Mingote" y ello me ha movido a tomar pluma y papel y pergeñar estas líneas.

Teniendo en cuenta que he comenzado a releer El Quijote, me viene a la memoria el contenido de sus primeras líneas referente a la comida, donde se recoge: " Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda".

Seguramente que los lectores más jóvenes, tal vez ignoren qué es el salpicón y los duelos y quebrantos. El salpicón es carne picada y los duelos y quebrantos son huevos con torrezno, sin entrar en mayores disquisiciones, pues, tratándose de " buena comida ", lo importante es la calidad del producto y la buena mano del cocinero o de la guisandera; denominación esta última que con el paso del tiempo, a penas se usa e incluso en el mundo rural, pero que prefiero citar para que no quede totalmente en desuso. (Guisandero/a es la persona que adereza dispone y da sazón a la comida).

Conservemos lo nuestro.

El cocinar bien es un auténtico arte y el disfrutar de la buena mesa y de la buena bebida, en buena compañía, eso ya es el súmmum, vamos lo máximo, máximo.

Tengo archivado el artículo de D. Rafael Ansón donde textualmente dice : "Si tuviera que destacar las tres características esenciales de Antonio Mingote, serían la lucidez, el sentido del humor y la felicidad ,de todas las cuales nos regalaba en grandes cantidades a sus amigos.

Y agregaba : "Estoy convencido de que uno de los motivos por los que pudo vivir tantos años con robusta salud física y metal se debió a su buena alimentación en términos de placer y satisfacción".

Soy amante de la buena comida y disfruto a la hora de comer, hemos de tener presente que disfrutar a la hora de comer produce equilibrio psíquico y calidad de vida.

La felicidad se hace en momentos transcurridos en buena compañía y cuando con esa buena compañía se disfruta del acto de comer y beber.

Nuestra comunidad autónoma y nuestra querida provincia de Zamora, es lugar de buen comer, tenemos productos de primerísima calidad, buenos cocineros y buenos vinos.

Los platos más sencillos, bien cocinados, para mí son un auténtico placer, así unas buenas sopas de ajo, unas patatas con bacalao, unos pichones con arroz, unos pichones escabechados, un buen cocido, una paella, un bacalao al ajo arriero, un pollo guisado, una buena tortilla de patata y qué decir del cerdo, del cerdo ... hasta los andares.

Recuerdo cuando la matanza del cerdo era imprescindible para alimentarse la mayor parte del año. El cerdo llenaba la despensa de pobres y ricos. La matanza duraba varios días y era motivo de reunión familiar, de amigos y vecinos, costumbres que se han perdido a consecuencia de la despoblación de los pueblos.

Ahora las matanzas se han convertido en citas de reclamo turístico y gastronómico, que nada tienen que ver con las de antaño.

Emplazo a mis amigos a compartir mesa y mantel, pues, bien saben que, disfrutamos dando buena cuenta de un rico plato acompañado de un buen vivo y en grata compañía, para quedar a comer cualquier momento es bueno.

No hemos de preocuparnos, pues, ya dice el refrán castellano : "A escote, nada es caro".

No olvidemos que la literatura está impregnada de ellos, baste como ejemplo el del Sancho Panza, compañero inseparable de Don Quijote que le dirá en uno de sus diálogos con él "Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todas son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas".

Para concluir, desearles buen provecho para quienes gustan del bien beber y mejor yantar, pues, disfrutar de la buena comida significa necesariamente estar en compañía de las personas a las que quieres y te encuentras muy a gusto.

Bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino. ( Gonzalo de Berceo).

¡Que siente bien! queridos amigos y lectores.

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