12 de febrero de 2019
12.02.2019

No es lo mismo exhumados que enterrados

Toda la representación estuvo presidida por un fervor contenido que a veces afloraba en aplausos

11.02.2019 | 20:45

El sábado tuve la oportunidad de asistir en el Teatro Principal a la presentación del Proyecto Poético Musical Bailado basado en el libro de poemas Entre Cunetas de Luis Ramos de la Torre con el que se quiere reivindicar la Memoria y Justicia necesarias que nuestra sociedad le debe a los muertos aún por exhumar y a las víctimas y desaparecidos tras la última Guerra Incivil española. Todavía sigue habiendo miedo a llamar las cosas por su nombre, a reconocer que innumerables familias siguen soportando el dolor no sólo de una guerra injusta, sino también el sufrimiento de una represión cruel, atroz, despiadada, que dejó una huella indeleble. Que esto no se quiera ver y reconocer alimenta la incertidumbre y desesperación de las familias que injustamente lo sufrieron. Que una senadora afirme hace unos días que la Memoria Histórica se dedica a gastar el dinero en "desenterrar huesos", llena de indignidad a quien lo dice y ofende a quien lo escucha por lo que es motivo más que sobrado para que no continúe representando a ciudadanos en El Parlamento.

Por ello, es de agradecer que grupos como el Colectivo Desaparecidos levanten su voz y pidan "la paz y la palabra", como en otro tiempo, demasiado largo ya, lo hiciera nuestro poeta Blas de Otero. Y lo hacen como saben, cantando, bailando, declamando, desparramando por el auditorio los versos cargados de emoción de Luis Ramos hasta conseguir momentos de auténtica conmoción en el espectador y, por qué no, lágrimas de dolor y desesperación, porque toda la representación estuvo presidida por un fervor contenido que a veces afloraba en aplausos.

La obra transcurrió de manera muy fluida con momentos solemnes cuando aparecían las voces de Lucía Gonzalo, su voz posee una gran belleza y con posibilidades de un gran futuro, y Luis Ramos, con la entrega que le caracteriza. O la aparición del coro Camerata Primo Tempo, a la manera de un coro griego, con sus presagios y augurios, señalando "A todos los culpables del olvido". Y el grito dirigido a todo el mundo, en español, holandés, francés, alemán, inglés y portugués "Desaparecidos, en las paredes sin nombre. Y perdidos, para siempre perdidos". Momentos intensos, a veces de rabia contenida, acompasados por la danza de Cecilia Gutiérrez, que inspiraba soledad, la soledad de los que aún se encuentran en las cunetas.

Al final, como si de una ola se tratase, Luis Ramos canto una copla, "A la vera, vera/ de la fosa blanca", que se fue extendiendo hacia el público y se convirtió en un clamor general: Justicia Ya. En ese momento me vino el recuerdo, quizá por debilidad mía, de mi amigo Salvador Távora que acaba de fallecer y sobrevoló sobre mí su Quejío y su Andalucía amarga. Y se me escapó una lágrima furtiva. Y recordé a Antonio Machado, "Se canta una viva historia,/ contando su melodía". Y añadía: "Nuestra vida es tiempo". No neguemos su tiempo a los desaparecidos, abandonados y para siempre perdidos.

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