02 de febrero de 2019
02.02.2019
Zamoreando

Vórtice polar

01.02.2019 | 22:05

Cuánto ha cambiado la información del tiempo en las teles. Hasta no hace tanto no habíamos oído hablar de la 'ciclogénesis explosiva' y del 'vórtice polar'. Una y otro se están convirtiendo en asiduos. Una y otro no son bien recibidos por todo lo que conllevan. Y conllevan los peores fenómenos meteorológicos: nieve, lluvia, viento huracanado, temperaturas gélidas, fío polar en definitiva. Vamos que escuchas a los responsables televisivos del tiempo y se te hiela la sangre. Hay que ver lo que ha ocasionado en Estados Unidos el tal 'vórtice' u ola polar que ha sometido al país del Tío Sam a sufrir temperaturas insoportables con resultado de muerte. Cabe esperar que en España no lleguemos a tanto. Aunque Sanabria está quedándose para ella sola con parte de ese frío polar que dificulta el tránsito de vehículos por sus carreteras. Mientras no aísle a los habitantes de las distintas localidades de la comarca, bien va la cosa.

Esta vez no ha sido un nombre de mujer. Esta vez ha sido un nombre de hombre y encima arcangélico el que nos ha traído la primera ciclogénesis del año poniendo en alerta a más de quince comunidades de nuestra geografía nacional. El susodicho se llama Gabriel y se ha soltado todas las malas pulgas que traía en España y particularmente en esas comunidades que permanecen en alerta porque puede pasar de todo.

Las rachas de viento de 120 kilómetros por hora no son una tontería. El fuerte oleaje en el litoral atlántico y cántabro, de entre cinco y ocho metros, hace la competencia a las olas surferas de Fuerteventura, en Corralejo y Majanicho por citar don enclaves ideales para la práctica de surf, windsurf y kitesurf. Solo que las olas canarias de Fuerteventura no son producto de tempestad alguna.

No sé quién dijo, allá por el mes del pasado septiembre, que no iba a haber invierno. No dan una. Si los meteorólogos se equivocan, precisamente porque la meteorología no es una ciencia exacta, los que predicen en función de ciertas cuestiones propias de la tradición o la costumbre o las plantas o los astros, cuando aciertan es por casualidad. Que no quieran comernos el coco porque no tienen razón.

Habrá quien encuentre mucho encanto a la estación invernal, cuando aprieta, yo no le veo ninguno, pero esto es una apreciación personal. Los rigores no son buenos ni en invierno ni en verano y como los términos medios son inexistentes, pues velay. Hasta que Mónica López y Albert Barniol no nos coloquen unos soles radiantes en la práctica totalidad del mapa, especialmente en la que corresponde a Castilla y León, no podemos fiarnos de lo que Gabriel o algún que otro compi borrascoso nos deje caer por aquí.

Encima, Galicia siempre se lleva la peor parte, junto con Cantabria, Asturias y a veces el País Vasco. Y es que cuando Galicia se constipa, Zamora en concreto estornuda, a veces con una tos profunda, con una tos bronquial difícil de sacudirse de encima. Y es que la AEMET, es decir, la Agencia Estatal de Meteorología, no hace otra cosa que activar avisos de todos los colores y ninguno favorable. Cierto que para gustos se hicieron los colores. A los que gusta practicar ciertos deportes que requieren nieve y frío, les viene de perilla, pero al resto no. Es difícil darnos gusto a todos.

Sólo pido que Gabriel pase cuanto antes llevándose consigo la ciclogénesis, el vórtice polar y todo lo que nos ha traído sin que se lo hayamos encargado. Y es que la meteorología tiene su propio 'Amazon' y cuando menos lo esperamos nos inunda.

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