06 de diciembre de 2018
06.12.2018

Síndrome de Salamanca

Cervantes se moriría de nuevo, de risa, si viera tanto titulado sin título y tantos que se dan de cuerdos con "curdas morales"

05.12.2018 | 21:33

Siempre que vuelvo a Salamanca prometo regresar porque marcho con la añeja pena de tenerme que haber ido.

Algo consuela no haber sido el primero en dolerme de la nostalgia que la estadía de los años juveniles deja; Cervantes también debió sentir algo parecido cuando habló en términos tan elogiosos de la ciudad:

"Salamanca que enhechiza la voluntad de volver a ella, a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado", palabras sacadas de su novela corta " El licenciado vidriera". Resulta que el tal estudiante, de nombre Tomás Rodaja, se trastorna y se cree de cristal, o sea muy frágil y transparente. Y con esta pesadilla vaga por las calles de Salamanca dando pena, risa, y hasta sabías sentencias.

Don Miguel realza la fuerza mágica del gozo de vivir en la urbe universitaria con ese verbo enfatizado: " enhechiza", que nos da a entender como feliz y casi hipnótica la dulce pasantía de los días junto a la ribera del Tormes. Pero la novela tiene, en el momento político actual, una vigencia que si Don Miguel levantara la cabeza no podría creer que su personaje fuera el retrato esperpéntico perfecto de tantas opacidades que parecían tales, resultando, de la noche a la mañana, se muestran transparentes ante la opinión pública que no sabe si celebrar el descubierto de la faena opaca y los chanchullos, o llorar de risa ante los que se creían tapados y ocultos en sus ilegales amaños. Hoy, ya sea por la diligencia de la justicia ( no siempre diligente) o por la filtración de las redes sociales, todos somos ya, mal que nos pese, transparentes en buena medida. Cervantes se anticipa en siglos a este hecho que hoy nos trae de cabeza. Para bien y para mal nuestra vida es una vidriera; depende de nosotros mostrarla más o menos lucida.

Decía, que El Licenciado chiflado de Salamanca tiene el sugerente nombre de Tomás Rodaja. Sí, hasta el apellido suena a "mordida". No me negarán que Cervantes se moriría de nuevo, de risa, si viera tanto titulado sin título y tantos que se dan de cuerdos con "curdas morales" de espanto.

La sabiduría de Tomás Rodaja está, como en Don Quijote, desencadenada por su locura. Pero no somos tan ingenuos al pensar que tanta palabra sabia pueda salir de mentes tocadas por la demencia. Es el propio Cervantes quien habla sabiamente. De ahí que su genio esté tan por encima de tantas cumbres literario-filosóficas que a veces admiramos. Dice el refrán: "Lo que natura no da, Salamanca no lo presta". El paso de Don Miguel por Salamanca no debió ser prolongado pero no poco le prestó la ciudad universitaria sino una agradable estancia que quiso destacar en los comienzos de esa pequeña novela que es como un cofre de aforismos, cada cual más ingenioso y a mayores divertido.

Los que tuvimos la suerte de hacer carrera en la ciudad que "enhechizó" a Cervantes podemos confirmar que no hay palabras mejores para resumir un tiempo inolvidable de buenos años y momentos.

En Salamanca se produce algo similar a lo que padeció transitoriamente el autor de "La Cartuja de Parma" visitando ciudades de Italia cuya acumulación de maravillas contempladas le causaron un estado de alteración y ansiedad conocido como "Síndrome de Stendhal".

No es de extrañar que en 2002 fuese declarada Ciudad Europea de la Cultura. Tiene pasado glorioso, presente fecundo y futuro prometedor. Desde esta última premisa recopiló el periodista Ignacio Francia un conjunto de referencias de autores a lo largo de la historia. Desde reyes a viajeros ilustres, profesores, escritores, eruditos etc. Todo un florilegio de elogios a la ciudad en la que dejaron impronta de su sabiduría Fray Luis de León, Beatriz Galindo, Francisco de Vitoria, Miguel de Unamuno, Torrente Ballester, Tierno Galván, Lázaro Carreter, por citar algunos; y viajeros que dejaron constancia del encanto y hechizo cervantino, desde Lope de Vega, Pérez Galdós, Víctor Hugo, Graham Greene, sin olvidar a Juan Pablo II, Gabriel García Márquez, John Dos Passos, etc. Otras personalidades nativas, como Carmen Martín Gaite, Ledesma Criado, o profesores y escritores tan ligados a Zamora como Luis Cortés, Agustín García Calvo, Claudio Rodríguez o la profesora y académica, recientemente fallecida: Ana María Nafría Ramos.

La Universidad de Salamanca, en su octavo centenario, celebra siglos de docencia. Ese adverbio " ayer" es la palabra famosa de Fray Luis y el vocablo que repetimos con orgullo al escribir la pequeña historia de nuestra vida, ligada a la ciudad dorada, junto con escritores, profesores, y estudiantes que lo convierten en un "hoy" diario que prolonga, desde la capital y "campus", la gloria y el esfuerzo.

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