16 de noviembre de 2018
16.11.2018

Una ruta color de otoño en Santibáñez de Tera

Tenemos que hablar más de lo mucho y bueno que encierran nuestros pueblos

15.11.2018 | 21:25

Estamos en otoño. Y no, no pretendo evocar ningún anuncio publicitario cuando digo que el otoño pinta ya el valle del Tera, la Sierra de la Culebra o el Lago de Sanabria de ocres, tostados y amarillos huidizos tirando casi a chocolate. Al fondo, incluso los primeros grises de las chimeneas que han desafiado estos días al frío que nos ha pillado desprevenidos.

Para mí, es otoño en un pueblecito de la provincia de Zamora que diviso un viernes por la tarde justo antes de que se acabe de poner el sol. Aprovecho los últimos minutos de luz mientras me afano en llenar una cesta de manzanas para hacer compota.

Esto es otoño: las manzanas, las uvas que recogemos con mimo para que nos duren hasta Nochevieja, algún melocotón tardío, los primeros boletus atrevidos que se asoman para inaugurar la campaña del risotto en mi casa, los castaños que empiezan a desperezarse y nos regalan las castañas asadas para el magosto o últimamente, para decorar esas fantásticas tartas que en Aliste hacen las delicias de todo el que las prueba y que son exquisitas "cum laude".

Otoño de múltiples alfombras de hojas a los lados de las carreteras de esos benditos pueblos de Castilla, remansos de paz. Aquellos a los que le cantaba Machado. El Machado del París simbolista y el Madrid bohemio que sin embargo descubrió su refugio y su amor en tierras de Castilla, escribía en 1917-"?orientaron mis ojos y mi corazón hacia lo esencial castellano?"

Afortunada de mí, tener un pueblo en otoño?.Si además, ¡ ahora los pueblos están de moda!. Todo lo que huela a jara o a tomillo, lo que suene a río, lo que sepa a tinto de viñedos mimados, lo que podamos tocar y comer y sentir al mismo tiempo, sin romper la cadena de los sentidos, es "cool".

Si queremos estar a la última, tenemos que apuntarnos al movimiento "slow", ese para el que solo necesitamos "dejarlo estar"...

Entonces, los de Santibáñez de Tera, somos muy "cool", así, sin despeinarnos?..Aquí no hay atascos, ni pitidos, ni ruidos ensordecedores, ni prisa?.Me dicen en mi trabajo que ellos no necesitarían nada más?..¡"Ni yo"!, contesto?.

Solo necesito salir, caminar, ver, oler, pararme, saborear y contarlo?.

Tenemos que hablar más de lo mucho y bueno que encierran nuestros pueblos, nuestras gentes, nuestras tradiciones, nuestro folclore, nuestras costumbres?. De las loas a San Tirso, gracias a esas mujeres que ponen todo su empeño en honrar al Santo y que no se pierdan esos cánticos de otros tiempos. Los rodaos que hacía Escolástica, la alcoholera del Tera, que regentaban mi abuelo y mi tío Mateo, de las fiyuelas de carnaval, que aún hace mi madre para desayunar. De las calabazas de Cirina. De cuando Miguelito hace hablar a las campanas con su repique y nos alegran incluso los domingos grises anunciando la misa mayor cantada por un coro de mujeres fantásticas que siguen sorprendiéndonos.

Tenemos que hablar de nuestra Semana Santa, abanderada por su austeridad y silencio, roto por ese "Miserere mei, Deus" que entonaba mi tío Agustín junto con Bernardo, Amaranto, Manolo, Quico y Eulogio, heredado de nuestros antepasados y que aún conservamos con ese olor y ese color amarillento de entonces.

Por supuesto, tenemos que hablar de esa fantástica ruta que hemos inaugurado este verano y que han conseguido recuperar unos cuantos intrépidos, a los que, desde estas líneas quiero agradecer su encomiable labor.

Gracias a ellos, podemos disfrutar de un paseo que merece andarse despacio, porque tiene mucho que decirnos?. Caminar una senda que fueron haciendo nuestros antepasados. En invierno las mujeres iban a lavar a esas pozas porque el agua estaba caliente y en verano bajaban con los cántaros y los llenaban de agua fresca.

¡Bendita tecnología la suya que nunca estaba fuera de cobertura?!

Gracias a Jesús, a Andrés, a Ramón, a Agustín, a Pedro, a las chicas, que me llevaron de la mano a la presa "Miguelón", a Flora, nuestra pintora particular, que tan maravillosamente retrató al beato Padre Primitivo, a Floro y a Alonso que siempre están cuando se les necesita y, en general, a todos los que han contribuido de una u otra manera, a que sea una realidad. Es un auténtico lujo d incalculable valor, pisar unas huellas que, para nosotros, hicieron historia.

Sé que sois muchos y muy grandes. Pido disculpas por adelantado, si me he olvidado de alguien?.No ha sido mi intención?Gracias por revivir, con cada pequeño gesto, el espíritu de unión y de trabajo conjunto que nos enseñaron nuestros mayores. Lo habéis conseguido. Mi más sincera enhorabuena a todos!!

Os invito a que disfrutéis del otoño en un pueblo y ya de puestos, os invito a que os deis un buen paseo por nuestra ruta bordeando el río Tera, en Santibáñez de Tera. Después, por favor, no os olvidéis de contarlo?..¡Gracias!

(*) Concejala del Partido Popular en Santibáñez de Tera

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