12 de noviembre de 2018
12.11.2018

Capao el papa, no hay "un par" para ir a por Franco

Dejen ya de hacer el indio en nombre de los alistanos o háganlo pero en el suyo propio y de su bolsillo

11.11.2018 | 21:42

Arranco diciendo que como alistano me parece una desfachatez que se le "imponga" una capa alistana, que de alistana tiene poco, al papa Francisco, quien ha mostrado una ambigüedad insolente ante los terribles casos de pederastia que han acontecido en nuestra provincia, algunos de ellos en actual litigio, para mayor sorna de la Conferencia Episcopal y del obispo de Astorga más en concreto. Señores de la asociación de la capa, dejen ya de hacer el indio en nuestro nombre o háganlo pero en el suyo propio y de su bolsillo, a poder ser. En resumen, dejen de usar el nombre de Aliste para sus fines electorales. Les doy una pista, podrían referirse al atuendo como la capa del PP, sería mucho más acertado, no dejaría lugar a duda y todos contentos, porque a pesar de que os otorgáis ciertos poderes por llevar la capa, ninguno de vosotros es supermán. Maíllo, Rajoy, el Papa, ahora Herrera el de la COPE y luego Herrera el de la Junta, intuyo que el siguiente será Aznar y de ahí con un par al Valle de los Caídos a ponérsela a título póstumo a Franco. Sería ya un final de traca para semejante esperpento circense que más que gracia ya da grima. Hasta el portal humorístico Zamora Today ya anticipó que la asociación le hacía entrega de la capa a Donald Trump, quien al visitar Zamora alababa que los zamoranos hubiesen construido semejantes muros para contener a los inmigrantes, tras quedarse impresionado por sus murallas, mientras Viriato se ponía palote al paso de Melania.

Pero seamos serios, asociados de la capa, no tenéis cojones a ponerle una capa a Franco, vergüenza ya sé que no, porque la idea os ronda por la cabeza, que nos conocemos aunque no nos hayan presentado. Como tampoco hay mucho más que añadir, les dejo a los lectores la carta que envié al Vaticano unos días antes del show, y que me consta llegó a tiempo, a tenor de lo incómodo que se sintió el Pontífice durante el "acto" de imposición, en el cual los peperos zamoranos parecían torearle en un lamentable y bochornoso espectáculo con puñetazo incluido – y a las imágenes me remito que las vimos todos. Sí señor Marbán parecía usted más un torero, esperando a puerta gayola al papa con la capa, que una persona de la que se espera un mínimo de educación. De la presi, con rosario incluido, me callo por aquello de no perder el respeto a las damas, pero entre usted y yo ¿sabe quién es y lo que representa el papa? Yo creo que no y por eso se lo explico: al igual que usted es presidenta de una provincia, el papa es el presidente de un país al que no tiene ni debe rendir pleitesía cuando representa a los zamoranos católicos y no católicos. Y al resto de la camarilla, cargando al papa con quincalla como si se tratase de una mula, por favor señores, Torrente lo hubiese hecho mejor. Prosigo:

-Su Santidad,

Soy un humilde alistano, no creyente pero buen cristiano, que ha aprendido de Nuestro Señor Jesucristo los valores de la moral, la ética, la honestidad, la caridad, la igualdad pero, sobre todo, de la verdad. De Nuestro Señor, quien dijo, y en este orden, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, he aprendido casi todo lo que sé. Nuestro Señor me da luz en la oscuridad que parece irremediablemente haber corrido un espeso velo en la razón del género humano ante la ceguera de no mirar lo que no se quiere ver, la sordera de no escuchar lo que no se quiere oír y la mudez de no decir lo que no se puede callar. Es por ello que no puedo callar y tengo que decir aquello que miro y oigo, que veo y escucho y a Su Santidad le debo transmitir.

Santidad, unos ilusionistas le venderán una capa "alistana" como quien vende una moto, y de bien es prevenir, que antes de ser vestida se comprobase la veracidad de una historia tergiversada para que el Santo Padre la ciña en su espalda. Santidad, los costaleros que le llevarán la capa no son buenos cristianos y además no van en actitud cristiana sino en mera propaganda electoral al servicio de los mercaderes que han tomado nuestros templos. Tampoco la historia que le han contado de la capa es cierta, sino inventada y manipulada para alcanzar su misión, lo cual no solo atenta contra el segundo sino contra el octavo de los mandamientos.

Esa capa no representa el sufrimiento secular de generaciones de fervorosos alistanos ni tampoco fue portada por sus pobres gentes para pasar los inviernos, guardar los rebaños o asistir a las celebraciones tradicionales y religiosas al amparo de la luz de las velas y el olor del incienso. Incluso puede ser que le haya llegado que la comitiva humana que acompaña a esa capa lo hace en representación de Aliste y de sus gentes, no Santidad, no lo hacen.

La capa que vestirá Su Santidad no era más que una prenda exclusiva de la gente más pudiente, nunca de los pobres. Sólo los ricos vestían esa prenda para pedir la mano de la novia a su padre, a cambio de ganado o posesiones de terreno. Estos tratos se cerraban con una jarra de vino y sin preguntarle a la pretendida, para mayor injuria a los ojos de Jesucristo, de quien es de sobra sabido que hombres y mujeres siempre fueron iguales. Esta prenda se ha dejado de usar en Aliste hace muchas décadas porque las generaciones recientes la hemos puesto, deliberadamente, en el olvido por lo que representó. Esta capa nunca fue llevada por pastores, ni personas humildes ni la mayoría de los alistanos temerosos de Dios que con tremendo esfuerzo vivieron en ésta tan cristiana y fervorosa tierra. Yo le invito Santidad a que visite esta tierra y que hable con sus mayores, los muchos, y también con sus jóvenes, los pocos, para comprobar si hablo por Jesucristo o por Satanás. La verdadera capa alistana, no huele a lana recién tejida ni a perfume, huele a sebo y a tocino, huele a sudor y a frío, a pan rancio y a placenta de cordero recién nacido. La verdadera capa protegió de las lluvias, de las nieves, de los hielos y de los fríos. La verdadera capa dio sombra en el verano y sirvió de colchón y manta en el invierno, cubrió a los niños y los protegió de serpientes, escorpiones y de tantas alimañas que senderan nuestra tierra. Desconfíe Santidad de quienes le entreguen la capa, ninguno de ellos conoce de las vicisitudes de la verdadera capa alistana así como ningún alistano estará presente en el acto y de haberlo, lo será por su cargo político, no por el origen humilde que nos caracteriza a los de esta tan cristiana y devota tierra. La acompañarán unas gentes que han inventado nuestra historia para que sea más fácil de llevar la mentira a los pasillos de la Santa Sede, unas gentes organizadas políticamente, y con el gesto de ponerse la capa, no hará que más que contribuir a la propaganda electoral del partido al que representan. Esa capa que le entregarán simboliza el beso de Judas de quienes han negado tanto y en más de tres ocasiones a la tierra que dicen representar.

De estar vivo, el ti Josegón, mi bisabuelo, le garantizo Santidad, que esta capa nunca llegaría a Roma por tales villanos y de llegar se la llevaría él mismo caminando y no en avión ni hotel de lujo. Un grande de esta tierra, mi bisabuelo, quien luchó por sus derechos y vistió la capa para plantarse ante el poder de la época y decir basta hace casi cien años. Mi bisabuelo no se dedicaba a la política, pero insufló prosperidad en nuestra tierra, prosperidad que los que le van a entregar la capa han doblegado para convertir la tierra alistana en la más pobre de toda Europa occidental, toda una historia invertida en la que el mi bisabuelo tiene que estar revolviéndose en la tumba y si bien no estoy a su altura, al menos intento ser digno de él. Por ello quiero terminar con un manifiesto: Santidad esa capa no va en mi nombre y sé que tampoco en el nombre de muchos, no sé cuántos, pero muchos que estamos hartos de tantos fariseos que han convertido nuestra tierra en un campo yermo al que sólo vienen a coger los frutos de las campañas electorales. Santidad no pase por manzana del árbol del paraíso en boca de una serpiente.

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