07 de noviembre de 2018
07.11.2018

El escándalo: un arma cargada de pasado

El humor debe ser siempre apoyado por los progresistas

06.11.2018 | 23:33

En el programa del Intermedio, un actor, siguiendo un guión, ha hecho como que se sonaba con la bandera vigente de España, lo que ha producido tal escándalo que hasta la propia cadena emisora (la Sexta) ha retirado el sketch de las redes sociales.

Tenemos pues aquí el último ejemplo de lo dañino que es el humor en sí (por el hecho de hacer que se ría el pueblo de las cosas sagradas, en una suerte de pitorreo general). Así que vamos a utilizar este acontecimiento para estudiar el por qué de las cosas que traen estas cosas.

En realidad, es evidente que el acusado (por otros) no se sonó con la bandera (aunque hiciera el gesto), es evidente que seguía un guión escrito por otros, es evidente que si realmente el acto lo realiza en la intimidad, aunque igual de grave, no hubiera sido tan grave (para quienes se han rasgado las vestiduras).

Entonces ¿Por qué todo esto? Porque al ser un acto público es un acto que ha escandalizado. Y el pecado de escándalo es el peor que hay. Recordémoslo. Ya hemos sostenido en otros escritos que puesto que no hay Dios entonces resulta que los textos sagrados los han escrito los hombres (los machos concretamente).

Pero, ¿qué tipo de hombres escribieron los textos sagrados? Pues señores vinculados con el poder, dado que cuando nadie sabía, ellos ya sabían escribir, y además no habían sido detenidos, ni quemados por decir lo que decían. Más bien todo los contrario, eran lo que eran escribían al dictado (del poderoso de turno).

Pues bien, recordemos la célebre frase, atribuida a Jesús el Nazareno (bastantes años después de muerto): "Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños". Que se resume en un "Ay de aquel que escandalizare a una de estas criaturas (niños)".

Es decir el escándalo es lo peor que hay pues si escandalizas, así como de otros pecados puedes ser perdonado, da la impresión de que de éste nadie te libra de un castigo que sería peor que tirarte al mar con una piedra al cuello.

Entonces ¿por qué el Poder pone en circulación esta denuncia contra el escándalo? Recordemos qué cosa es escandalizar: "Realizar un acto contrario a la moral o las convenciones sociales" .

Traducido al castellano, un escándalo es un acto contra el orden social imperante, ya que la moral y/o las convenciones sociales son esa argamasa que cristaliza en la cabeza de los ciudadanos (mayoritariamente) convirtiéndoles en soldados de lo que hay ("la vida es como es y el mundo siempre fue igual" afirma la mayoría).

Es decir, escandalizar es romper los teoremas y dogmas del orden establecido (por los poderosos).

Y por eso es especialmente peligroso en el caso de escandalizar a los niños. Porque los niños aún no están formados (o sea, domados) y si oyen cosas ajenas a la moral y las convenciones sociales pueden acabar siendo "caballo loco".

Entendámoslo mejor con el escándalo del Intermedio. Consistió en desacralizar la bandera de la patria, y eso es grave para el Poder (en el sentido de peligroso).

Y es grave no por lo que dice el común de los mortales (que les afectó al corazón), es preocupante porque puede ocurrir que el día de mañana haya que morir por la bandera (por la patria) y claro, si nos tomamos a cachondeo las cosas por las que habría que morir (a favor de los poderosos), y la gente se negara a morir (salvo que esté clara la defensa propia), el orden establecido se tambalearía.

Repásense las cosas que escandalicen y obsérvese que tocan a los iconos del orden establecido, orden que sin esos iconos sería otro orden (aún no establecido).

Estrambote: Si no hubiera escándalos (actos contra la moral y las convenciones sociales) todavía estaríamos en la Edad Media o peor. Por tanto el humor (caldo de cultivo de todos los escándalos) debe ser apoyado sin límite por los progresistas y los revolucionarios, y prohibido, lógicamente, por los conservadores (es decir por aquellos que no quieren que nada cambie, salvo lo que les viene bien a ellos).

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