09 de septiembre de 2018
09.09.2018
El Espejo de Tinta

La posición relativa

Con los independentistas es imposible un punto intermedio

08.09.2018 | 23:55
La posición relativa

En geografía, se denomina posición absoluta a la ubicación de un punto en la superficie terrestre según sus coordenadas geográficas, grados, minutos y segundos norte o sur, este u oeste. Por el contrario, se denomina posición relativa a la ubicación de un lugar respecto de otro u otros. Zamora está al norte de Salamanca y al oeste de Valladolid.

En técnica de negociación y en análisis transaccional, el más importante de los pasos previos es determinar lo más exactamente posible las posiciones de las partes. Quien más lúcidamente establezca dónde están la posición propia y la contraria partirá con una sensible ventaja para garantizarse que el resultado quede más cerca de su objetivo.

Esto es más importante en conflictos de largo recorrido o de suma cero, confrontaciones en las que solo puede quedar un ganador y para que una parte lo sea la otra ha de resultar perdedora en cuanto a alcanzar la meta de sus pretensiones. La negociación se desarrolla por etapas (batallas de una guerra). El cierre de cada etapa supone el punto de partida de la siguiente.

Partir en cualquiera de los pasos de un proceso negociador, como es de la pretendida independencia de Cataluña, de una posición absoluta por parte de uno de los contendientes -en este caso una parte tiene claro que lo único que les sirve es la independencia-, le otorga la ventaja competitiva de que la otra parte, España, se sitúa de manera inconsciente pero automática en posición relativa frente a la primera.

Despojados del disfraz del autonomismo dentro de la Constitución, los independentistas hace años han fijado que la obtención de la independencia es su posición absoluta. Sea por la vía del diálogo y la negociación, la mediación o imposición internacional o la unilateral cuando consigan -como van camino de conseguir con el control de la educación y los medios de comunicación- que la inmensa mayoría de los catalanes conciban la independencia como la única salida viable a su "histórica e injusta opresión por la colonizadora España". Imaginario y falaz pensamiento pero cada vez más instalado en amplias capas de la población.

Mientras, los constitucionalistas llevamos esos mismos años perdidos en otro imaginario y falaz pensamiento, el de que lo importante es el diálogo, la redacción de nuevos estatutos en los que "todos nos sintamos cómodos", ir otorgando concesiones parciales que acercan cada vez más a la concesión final pero que, paradójicamente, la eviten. Posición relativa en función del movimiento del rival. Ellos se burlan y saltan la ley, nosotros flexibilizamos su aplicación "para no agravar".

Imposible un punto intermedio entre su pretensión y nuestra Constitución si cada paso ilegítimo por su parte no lleva aparejado un retroceso en autogobierno y competencias hasta volver al punto de partida constitucional. Solo cuando entiendan que la posición absoluta es que España es una e indivisible y que los saltos al vacío conllevan retrocesos importantes podremos ver el fin a su escalada. Desleales son. Idiotas no.

www.elespejodetinta.com

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