12 de agosto de 2018
12.08.2018
editorial

León Felipe, la dignificación de un zamorano universal

12.08.2018 | 02:03
León Felipe, la dignificación de un zamorano universal

La satisfacción de las instituciones implicadas, el reconocimiento de los expertos, la connivencia de la propia familia del poeta y la opinión favorable de los visitantes en el largo primer mes de vida conceden a la exposición "León Felipe: ¿Quién soy yo?", el papel dignificador de la figura del autor tabarés largamente anhelado por Zamora. En concreto, desde que la ciudad compró en 2002 el legado del escritor a su albacea, Alejandro Finisterre, bajo unas circunstancias que rayaron el surrealismo.

Casi dos décadas más tarde, se demuestra, en todo caso, que Zamora acertó con la adquisición de libros, documentos manuscritos, fotografías y objetos personales que suponen el corpus de la extraordinaria muestra que acoge el Museo Etnográfico hasta el próximo treinta de septiembre. Estos meses estivales, una ciudad acostumbrada a escasas alegrías puede presumir de albergar una exposición cuyo criterio museográfico, diseño y ejecución es comparable a las muestras temporales de museos como el Prado o el Reina Sofía.

La feliz consecución del proyecto se asienta en dos claves: la colaboración institucional para situar la figura de León Felipe donde merece y la participación, en primera persona, de actores externos. Acertó sin duda la Fundación León Felipe al llevar la propuesta al Ministerio de Cultura, a través del prestigioso órgano Acción Cultural Española. El entusiasmo de esta institución ha quedado probado en su papel protagonista, tanto en los medios puestos a disposición de la muestra, como en la organización de "León Felipe: ¿Quién soy yo?" junto a la fundación del poeta. El impulso inicial y al apoyo convencido a la exposición corresponden al Ayuntamiento de Zamora, cuyo alcalde, Francisco Guarido, ha recomendado a los ciudadanos la visita por la categoría del montaje. Asimismo, la Junta de Castilla y León ha cerrado de forma exitosa el círculo, no solo con su aportación económica, sino también a través de la cesión incondicional del Museo Etnográfico de Castilla y León y la colaboración de su personal en esta iniciativa.

Por dentro, la exposición demuestra también la valía del capital humano existente en la ciudad. Ayuntamiento y Fundación encomendaron el comisariado a Alberto Martín, director del Archivo Municipal de Zamora, avalado por el prestigio del Festival Internacional Pórtico de Zamora, uno de los emblemas de la ciudad la última década y media. Martín ha huido en "León Felipe: ¿Quién soy yo?" de un simple viaje cronológico por la vida y obra del autor, para sugerir al visitante acerca del contexto temporal y social de Felipe Camino, sus relaciones personales y su compleja personalidad.

El relato ha sido forjado gracias a materiales traídos de instituciones como la Biblioteca Nacional o el Archivo General de la Administración en España; o de la Fundación Televisa, el Archivo General de la Nación o la Universidad Nacional Autónoma (UNAM) de México. Obras de arte procedentes de toda la geografía nacional y fotografías de algunos de los mejores retratistas de España y México completan una profunda propuesta, a la que se han unido ex profeso las voces de Joan Manuel Serrat, Juan Echanove o Vicky Peña para recitar los versos del poeta, en la proyección que preside la sala.

Si el proyecto respira optimismo es porque no acaba en Zamora. En octubre, la exposición viajará a una de las salas de Casa América, escaparate en el centro de la capital española. Los planes para 2019 darán una proyección internacional a la propuesta. La participación del Instituto Cervantes se antoja decisiva en la exhibición de la muestra sobre León Felipe en Europa, Estados Unidos y México.

Es el homenaje que merecía el poeta tabarés, ejemplo del reconocimiento que Zamora aún debe a otros autores de talla universal. El caso más evidente es el de Baltasar Lobo, que precisa de un museo definitivo, a la altura del escultor de Cerecinos de Campos. La actual experiencia del Etnográfico demuestra que Zamora ha de creer en sus posibilidades, reivindicar un discurso propio y salir fuera para encontrar el apoyo necesario que multiplique la dimensión y categoría de sus proyectos culturales o de cualquier índole. Así nos lo ha enseñado la poesía y la figura del propio León Felipe.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine