11 de agosto de 2018
11.08.2018

Obsceno trío

Sobre la operación Enredadera y sus reveladoras grabaciones

11.08.2018 | 02:12
Obsceno trío

Lo de la Operación "Enredadera" y sus reveladoras grabaciones me resulta tan obsceno o más que la pornografía. Al fin y al cabo, lo que revela es también pornografía, pero moral o ética. Esa Operación, como sabrán, tiene en su centro, como gran protagonista a un presunto empresario leonés en prisión preventiva. Y digo presunto empresario porque me parece fuera de lugar equipararlo a los muchos, buenos y honestos empresarios, que trabajan de sol a sol, para mantener sus empresas, ateniéndose a las leyes, a la honradez y a la decencia. No parece el caso. Ese tipo, como se sabía desde hace décadas, pero ahora se ve a la luz del día con las grabaciones obtenidas en la investigación, hace sus presuntos negocios pervirtiendo las reglas de juego al poner a su servicio dos pilares esenciales de la vida democrática: el periodismo y la política. Ese es el obsceno trío que revelan las grabaciones que han ido haciéndose públicas. El presunto empresario, como tantos otros que florecieron en el estercolero moral de la burbuja del ladrillo en los noventa, dispone de un buen puñado de medios de comunicación; diarios, radios y la mitad de la tv autonómica y privada (modelo único en España). Pero no es con ellos con lo que gana dinero. Lo más probable, de hecho, es que lo pierda. O que gane insignificancias. A ese tipo de negociantes la información les interesa lo que a mi el fútbol americano. No saben ni lo que es ni lo que significa. Pero necesitan tener medios de comunicación porque son el arma de presión perfecta para doblegar y poner a su servicio a la política. O al menos a los políticos de medio de pelo, no menos amorales, que nos malgobiernan en la mayor parte de las instituciones.

Las grabaciones de la Operación "Enredadera" son implacables. En ellas se puede oír a presuntos periodistas -esto si que me da asco, porque me afecta más de cerca- cómo aceptan instrucciones para dar más caña o menos a según qué políticos, para que otorguen al jefe las adjudicaciones que pretende. Y pensarán muchos lectores:

-¿Cuál es la noticia? Ya se sabe que los periodistas sois todos iguales, y que los medios están todos vendidos, y que no sois más que la voz de vuestro amo.

No es cierto. No todos somos iguales, no todos los medios son equiparables, no todos tenemos amo. Aunque sé que esta batalla está pérdida. Por culpa y causa de tanta y tanta "enredadera", de tanta corrupción y compra de medios por parte de negociantes sin idea de tan peculiar negocio; por culpa también de tanto seudo-periodista encantado de venderse a quien mejor le pague, la credibilidad de los medios están hundida desde hace décadas y los más jóvenes sobre todo no se creen ni por asomo nada de lo que les contemos. Natural. No es fácil, ni para los que lo hemos vivido desde dentro, diferenciar los medios "vendidos" de los que siguen siendo libres y profesionales. Como este mismo diario, que pertenece a un potente grupo profesional de prensa, cuyo único negocio es vender noticias y que sabe perfectamente que solo se venden si están bien hechas, con independencia y honestidad. Lo digo así de claro y sin tapujos, porque trabajé para este empresa, dirigí brevemente este diario en sus inicios y esa fue la única consigna que me transmitió el dueño en persona: haz información independiente, sin etiquetas; porque nos dedicamos solo a vender periódicos, información y si la información no es buena, fiable y objetiva, nadie nos la comprará.

Es evidente que este punto de vista mal lo pueden compartir quienes compran medios solo para tener una arma de presión potente. Ahí el negocio es convertir a los políticos en títeres, dispuestos a darles lo que pidan, a cambio de informaciones favorables, editoriales bondadosos, fotos por el perfil bueno y artículos untosos de pelotilleros titulados. Me produce náuseas la idiotez de esos políticos -del PP sobre todo, pero también del PSOE y, pese a no tener casi poder, Ciudadanos- sometidos por su dependencia enfermiza de lo que digan de ellos en los medios. Tienen tan bajo concepto de si mismos que se creen, ellos sabrán por qué, a merced de los medios y no de sus electores. Pobres diablos. Y ese es el obsceno trío que desvela cuanto se sabe por ahora de la Operación "Enredadera": negociantes sin escrúpulos, directivos de medios a él vendidos y políticos sometidos por la amenaza mediática. Todos juntos y revueltos en la impúdica cama redonda de la corrupción.

A lo mejor va siendo hora de preparar normas que eviten a tipos ajenos al sector poner sus sucias manos sobre los sensibles medios de comunicación. Pero a ver quién pone ese cascabel a tan poderosos y depredadores gatos. ¡Uf!

(*) Secretario de Organización de

Podemos Castilla y León

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