11 de marzo de 2018
11.03.2018

Con visión de futuro

La llegada de Bonifacia Rodríguez a Zamora, un acontecimiento imborrable

11.03.2018 | 01:08
Con visión de futuro

La llegada de Bonifacia Rodríguez de Castro a Zamora constituyó uno de los acontecimientos más importantes de las últimas décadas del siglo XIX. Salmantina, y con una visión muy clara del mundo de la artesanía del hilo, que conoció y vivió en su ambiente familiar, le va a proporcionar un conocimiento muy claro y definido de la labor de la mujer en el mundo del trabajo. Su salida de Salamanca y su venida a Zamora trae a nuestra ciudad, en parte, ese problema que va a encontrar en la soledad de nuestra ciudad acentuado de manera un tanto exagerada como lo demuestra la fundación del Hospital de Sotelo, la calle Misericordia y por último cuando el obispo don Tomás Ballestá y Cambeses crea sobre la ruinas del palacio de los Condes de Alba y Aliste el hospicio que va a sobrevivir hasta la mitad del siglo XX.

En la llegada de Bonifacia a Zamora va a encontrarse ante sus planteamientos con la ayuda del nuestro Obispo, que siendo Arcediano de la diócesis de Salamanca habia puesto orden en aquella complicada diócesis. Tras su nombramiento como obispo de Zamora, Bonifacia, acogida de la calle de Enmedio pasa a la calle Orejones, calle de la Reina y la Capilla de la calle de Candelaria Ruiz del Árbol hoy Corral Pintado, sin olvidar la calle del Arcipreste, de la obra allí realizada.

En la obra de Bonifacia hay una clara y valiosísima entrega a poner orden en el mundo del trabajo de la mujer como lo demuestra ese título que constituye por sí solo una síntesis de su labor: Fe, trabajo y amor.

En esta fecha del 8 de marzo dedicado a la mujer trabajadora, nada mejor que recordar la figura de aquella salmantina, que se adelantó a una visión muy clara y definida a poner orden a la mujer en su entrega a una sociedad cuya velocidad de transformación y de cambio constituiría una verdadera incógnita en el futuro como lo está demostrando la situación de la mujer en este momento. Desde su altar santa Bonifacia seguirá velando y cuidando con celo y cariño, lo que fue su entrega y que tan claramente nos dejó en la trilogía citada: fe, trabajo y amor.

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