10 de agosto de 2017
10.08.2017
Día tras día

El que faltaba

El mal del separatismo se ha infiltrado en las entrañas del país

10.08.2017 | 00:16
El que faltaba

Acabado el espíritu de la concordia de la transición, sibilinamente sustituido por los nuevos revanchismo, tan viejos, otro mal, el del separatismo, parece irse infiltrando en las entrañas del país a través de las ínfulas de Cataluña ahora mismo, del País Vasco siempre, y de otras regiones que ya van asomando la oreja a ver como huele el guiso para si es posible meter la cuchara. Porque ya se habla de separatismo en bastantes territorios nacionales, desde la antigua reivindicación secesionista canaria, a los cantos de sirena que se dejan escuchar en Galicia, Baleares, o Valencia.

A la espera de lo que ocurra en Cataluña, con los independentistas diciendo que sí, y el Gobierno de la nación afirmando lo contrario, se esperaba con cierta expectación lo que podía pasar el martes día 8, porque cabía la posibilidad de que Puigdemont convocase elecciones autonómicas con objeto de hacerlas coincidir con el l de octubre y solapar así, con una coartada, la fecha del referéndum en el que insisten y no ceden. Pero no ha habido tal convocatoria, y las cartas siguen encima de la mesa, con Rajoy declamando su mantra del diálogo, por un lado, y amenazando con el Constitucional por otro, mientras mantiene el cerco administrativo, económico y político que puede variar el giro de las cosas, aunque solo queda un mes para ello pues el 15 de septiembre comienza la campaña separatista.

Que contará con apoyos varios y a través de todos los medios. Ya se sabe que desde el País Vasco se apoya con fervor la consulta catalana. Pero no solo. Porque ha llegado el que faltaba, un tal Altamira que de motu propio se ha convertido en el adalid andaluz en pro de los mesías catalanes que buscan la imposible independencia. Ha visitado la autorepública de Crimea, solo falta Kosovo, y se ha entrevistado con Junqueras, en mayo, y desde entonces no ha dejado de hacer propaganda para el sí en las redes sociales.Pero ¿quien es el tal Altamira? Pues el creador y presidente de una llamada Asamblea Nacional de Andalucía, copiando a la Asamblea Nacional Catalana que gestiona la secesión. Se dice que hay dos mil personas en tal asamblea promotora de una independencia que nadie ha pedido y menos el Gobierno de Susana Díaz, con otros problemas que atender y cuidar, próximo ya el gran juicio de la corrupción por los Ere, con dos ex presidentes procesados, y con las habituales carencias y precariedad de aquella región. En realidad, no hacen ni caso a tal movimiento minoritario al máximo.

Puro alucine. O el calor. Porque el tal Altamira ha asegurado que si l-O gana el sí y se proclama una república de Cataluña, solo tres meses más tarde, el 4 de diciembre, se autoproclamará una República Federal de Andalucía. Entiende el nuevo líder del separatismo, sucesor de los Cubillo, Ibarreche, Mas, Puigdemont y otros por el estilo, que su tierra desea intensamente ser independiente, libre del estado español. ¿Y de qué iban a vivir? Porque aunque anexionasen a su hipotético país, como aseguran pretender, a Murcia, parte de Portugal y hasta parte de Marruecos, ya puestos, la realidad contempla a Andalucía como una de las regiones más pobres no ya de España sino de Europa, pese al turismo.

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