Anda Pedro Sánchez pasando factura en el partido. Ahora le ha tocado a Alfonso Guerra. Apoyó a Susana Díaz. La dolorosa para el exvicepresidente del Gobierno consiste en que tiene que dejar la presidencia de la Fundación Pablo Iglesias, la más importante del partido, el verdadero laboratorio de ideas del socialismo, si es que ahora además de que somos una pechá de naciones tiene alguna. Prescindir del Guerra no es matar al padre, es gasear a toda la parentela mayor y mandar al ostracismo a un dechado de ingenio que, como poco, siempre puede hacerte unos papeles para que quedes bien en un mitin.

A este PSOE le sobra Alfonso Guerra como ente pensador, lo cual es jubilar a la memoria histórica en un partido que lucha porque esa memoria siga viva. Habría gente que pagaría por un asesoramiento de alguien que además es experto en campañas electorales. Pero Sánchez lo que prefiere es que a Guerra le paguen ya la jubilación. Por lo que yo pagaría es por oír la opinión verdadera, en una sobremesa con allegados, que tiene Alfonso Guerra de Sánchez, aunque seguramente habremos de conformarnos con que haga de él un retrato agridulce en algún próximo libro de memorias. Adobado con una estudiada pose de desapego de cargos, canonjías y responsabilidades, enmarcándolo todo en esas pequeñas tragedias, traiciones, lances cotidianos que no hay que elevar a shakesperianas. Con todo, esto es una venganza.

No me pagan por dar ideas. De hecho, no doy ninguna no me vaya a pasar como a Guerra. Pero opino que lo que el PSOE andaluz tendría que hacer es montar la Fundación Alfonso Guerra. "Toma Alfonso, aquí tienes un despacho luminoso y un sueldo. Sólo tienes que dedicarte a pensar contra Sánchez", podría decirle Susana Díaz, que ha descubierto estos días, por cierto, que su lealtad es para Andalucía.

Si Sánchez hubiera leído a Alfonso Guerra tal vez podría opinar, parafraseándolo, que a este partido no lo va a conocer ni la madre que lo parió. En un partido en el que una indocumentada se permite decir que "la plurinacionalidad es obligatoria" como respuesta a Susana Díaz. Tal vez en Toledo elijan ser castellanos y manchegos. No sé en Tordesillas o Frigiliana Se debe estar riendo mucho Guerra de esta deriva.