05 de junio de 2017
05.06.2017

Juana I de Castilla

Estuvo 42 años recluida, siempre vestida de negro, con la única compañía de su hija Catalina hasta 1525

05.06.2017 | 00:20
Juana I de Castilla

la tercera hija de los Reyes Católicos estaba llamada a ser la Reina de Castilla, porque los acontecimientos así lo designaron. Su hermana Isabel, como primera hija del matrimonio, fue heredera hasta que nació el príncipe Juan que precedía a Juana, pero murió en 1497 a los 19 años.

Para los Reyes Católicos tuvo una gran importancia la política de concertar los matrimonios de sus hijos con los sucesores al trono de otros Estados para conseguir alianzas y engrandecer los poderíos: Don Juan se casaría con la hija del Emperador Maximiliano de Austria; Isabel contrajo matrimonio con el príncipe Alfonso de Portugal. La infanta Juana se casaría con el archiduque Felipe "El Hermoso".

A mediados de 1496 Juana salió de España con destino a Flandes donde pudiera haber pasado el resto de sus días, si los acontecimientos no hubieran cambiado el rumbo de las cosas. El 4 de octubre de 1497 moría el príncipe Juan. El 21 de agosto de 1496, la infanta Juana, con 17 años había embarcado en Laredo con dirección a Flandes; las tormentas obligaron a refugiarse unos días en Inglaterra. Cuando por fin llegó a Flandes, tardó más de un mes en encontrarse con su prometido Felipe. La pasión de Juana por Felipe fue intensa desde los primeros momentos, aunque él no abandonaría sus otros contactos amorosos, lo que provocaba furiosos arrebatos de celos en la infanta de España. Esto pudiera explicar que Juana cayera en frecuentes estados depresivos y se produjeran peleas conyugales que el archiduque cortaba encerrando a Juana en las habitaciones de palacio.

Entre tanto, lo que ocurría en España cambiaría radicalmente la situación: Moría en 1497 el príncipe don Juan, la princesa Isabel fallecía en 1498 y el hijo de ésta, el príncipe Miguel también murió en 1501. A partir de este instante, Juana se convirtió en la Princesa de Asturias y , por tanto, en heredera del trono de España.

Los Reyes Católicos llamaron a Juana y a Felipe "El Hermoso", que hicieron su entrada en Fuenterrabía el 26 de enero de 1502 y poco después las Cortes Castellanas los declararon Príncipes de Asturias. Felipe I abrevió su estancia en España y regresó a los Países Bajos, dejando a Juana en un avanzado estado de gestación. Juana llevó muy mal aquella separación y comenzó a dar los primeros signos de desequilibrio mental.

Después de dar a luz a su nuevo hijo Fernando, el 10 de marzo de 1503, no pudiendo resistir verse apartada de su marido, regresó a los Países Bajos. De nuevo las cosas cambiaron en 1504; después de la muerte de Isabel La Católica, Juana se había convertido en la nueva reina de Castilla. Felipe "El Hermoso" no tenía prisa por ser el rey consorte, dejando pasar más de un año hasta que embarcaron para España en enero de 1506, aunque no llegaron a La Coruña hasta el 26 de abril.

Fernando El Católico recelaba de su yerno, porque veía claras intenciones de que venía a hacerse con el poder de Castilla. Proyectaba don Felipe hacer que se declarase oficialmente la demencia e incapacidad de doña Juana, para lo que se proponía convocar Cortes en Benavente. Con la firma de la "Concordia de Villafáfila" entre Fernando y Felipe se reconocía la incapacidad de la reina Juana debida a su supuesta enajenación mental, con lo que Felipe "El Hermoso" quedaba como único rey de Castilla y de León, mientras que Fernando El Católico se retiraba a sus reinos de Aragón.

Aquel acuerdo fue muy breve, ya que Felipe El Hermosos falleció el 25 de septiembre de 1506. Juana decide trasladar el cuerpo de su difunto esposo desde Burgos hasta Granada; ella no se separó del féretro durante ocho fríos meses. Eso hizo que las murmuraciones sobre su locura se acrecentasen. Juana, que estaba embarazada, dio a luz a su sexto y póstumo hijo, una niña bautizada con el nombre de Catalina. Dado el estado mental de la Reina, el gobierno de Castilla quedó en manos de un Consejo de Regencia presidido por el Cardenal Cisneros, luego ejerció la Regencia don Fernando hasta que tomó posesión de la Corona el Rey Carlos I, aunque doña Juana continuó siendo reina recluida desde 1509 en el Palacio de Tordesillas hasta que murió el 12 de abril de 1555.

Cuarenta y dos años de reclusión forzosa, siempre vestida de negro, con la única compañía de su hija Catalina, hasta que ésta marchó para casarse con Juan III de Portugal en 1525.

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