28 de abril de 2017
28.04.2017
La Gaya

No es normal, señor presidente

Rajoy era el máximo guardián de los caudales públicos de su partido

28.04.2017 | 00:24
No es normal, señor presidente

El presidente del Gobierno de España, mi país y el de usted, Señor Rajoy, últimamente habla mucho pero hace poco de lo que dice y hasta en lo que dice se equivoca. En lenguaje cazurro, mete la pata y en su el asunto por el que es llamado lo que se trata de aclarar es quién han metido la mano. A la pregunta de un periodista sobre su citación para testificar ¿Qué sabe de eso de la trama Gurtel?, aparte de ser el primer Presidente de Gobierno de España en activo en tener que presentarse a declarar en un juicio, las declaraciones desde la Moncloa de que el Jefe del Ejecutivo está dispuesto a colaborar con la justicia, a mí me dejan perplejo ¿Es que a caso por la cabeza del presidente pasa la idea contraria a la colaboración?. Ni pura normalidad ni nada parecido a ninguna norma relacionada con la decencia. A usted le llama el Juez, en contra del criterio del fiscal y de la abogacía del Estado, precisamente dos instituciones controladas por el Gobierno, para que explique públicamente todo lo que sabe o dejó a criterio de otros sobre un asunto, sin duda el más escandaloso, que nos avergüenza a todos los españoles.

Yo quiero pensar que en su declaración sobre la normalidad de ser citado para declarar, quiso decir que usted iría allí como otro ciudadano cualquiera al ser llamado por la justicia y no precisó bien su afirmación. Lo que dijo es incorrecto porque solamente hay un presidente de Gobierno y ese es usted y si considera que es normal que habiendo sido elegido democráticamente en elecciones libres para ostentar tan alto cargo sea llamado ante el juez, es que está comparando a nuestra democracia con la de otros países de la zona en que me encuentro. Aquí la palabra Odebrecht se utiliza para definir todo tipo de corrupciones, porque el ideal de nuestra democracia es mucho más elevado del nivel al que la dejó usted con sus declaraciones, no es cierto, y estoy seguro que usted tampoco desea que lo sea.

Usted no ha sido elegido presidente con mi voto, pero le aseguro que lo último que yo deseo es que después de su declaración el Juez ordene instruir pieza separada por considerarlo cómplice por omisión y si eso no sucede, que sus declaraciones nos dejen con la duda de la llamada complicidad psíquica o moral. No sólo es cómplice quien ayuda al autor del delito dándole los instrumentos necesarios para cometerlo o información sobre la víctima, sino también, porque usted tenía el deber especial de defender a las víctimas de los actos delictivos de los que se imputan a tanta gente de su partido. Vamos a concretar este párrafo, usted no pasaba por allí como un ciudadano más, era el máximo guardián de los caudales públicos de su partido, además debería de considerarlo como una obligación, por el solo hecho de ser persona, por el solo hecho de vivir en sociedad.

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