05 de abril de 2017
05.04.2017
La columna del lector

Alfonso Bragado (un hombre bueno)

05.04.2017 | 00:16

Querido Alfonso: Tu muerte nos ha dejado conmocionados y no hemos reaccionado a tiempo para rendirte el homenaje que tú te merecías.

Hace unos días le confesaste a tu hija Mercedes que toda tu vida la habías dedicado a tu familia, al trabajo en la empresa y a hacer el bien a los demás , que estabas convencido de no haber hecho nunca mal a nadie. La señora que te ha cuidado en los últimos días nos comentaba el viernes que continuamente le pedías disculpas por el trabajo que le estabas dando sin quejarte nunca de los dolores que ya te estaban oprimiendo. Varios de tus familiares y amigos nos decían igualmente que les llamaste estos últimos días para despedirte de ellos. Yo no llegué a tiempo para darte el último abrazo.Te fallé y no sabes lo que lo siento. Para mí, siempre serás San Alfonso. Tu calidad humana no tenía límites y todo el mundo te quería.

Gracias por el cariño y lealtad que tuvisteis durante tantos años con mis padres y con el resto de mi familia. Estamos muy agradecidos a tu hija Mari Luz y a su marido Laureano que dedicaron muchos días a la búsqueda de las esquelas de mis padres para luego introducirlas en uno de tus bolsillos porque sabían la ilusión que te hacía llevar contigo a Don Miguel y a Doña Lola en tu último viaje.

Gracias a tus hijos M. Luz, Luis Alfonso y Mercedes, yernos, nuera y nietos porque tanto tú como Mercedes les habéis sabido transmitir las mejores virtudes humanas, y gracias sobre todo a tu mujer Mercedes porque sin ella todo esto no habría sido posible.

Las laderas y praderas de Soguino están cargadas de recuerdos tuyos difíciles de olvidar. Pasarán muchos años, puede que una eternidad, pero ten por seguro que todas las anécdotas surgidas en los felices días de caza contigo y con mi padre desde El Cubeto hasta Soguino, desde Villagarcía a Villardiegua, nos acompañarán hasta el final.

Ya te lo dije el día que celebrasteis las bodas de oro. Se fue mi padre pero nos dejó a Alfonso, los dos adorábamos a mi padre.

Ahora te has ido tú y nos has dejado huérfanos pero tu recuerdo, tu ejemplo y el cariño que nos has transmitido perdurará para siempre en nuestros corazones.

Gracias Alfonso. Hasta siempre amigo.

Miguel Ángel Colino Matilla y familia

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